martes, 7 de julio de 2015

El sendero del chamán



En la medicina tradicional existe el consenso de que la palabra chamán correspondería al homónimo shamann de las tribus Tungus de Siberia, es decir tendría un orígen asiático localizándose en términos territoriales entre Rusia y Mongolia. El chamán siberiano fue y es un hombre sagrado, que debe mediar con los espíritus, aquél portador de sabiduría, que en momentos de trance logra sanar las enfermedades del alma y del cuerpo de su comunidad. En las culturas de todos los continentes la presencia de los chamanes ha sido más que evidente y cada pueblo lo denominaría muy a su propia tradición y lenguaje. Lo común es el rol central e histórico que han ocupado en cada civilización. Algunos autores e investigadores datan de la presencia de los primeros chamanes desde el hombre de Cromagnón (50,000 años aC.), con lo cual conformaría la primera fuente de la medicina y espiritualidad en el mundo.
El chamanismo ha sabido conservarse al paso del tiempo, aún hoy en la actualidad los chamanes ejercen una labor espiritual paralela a las religiones y al sistema médico convencional. El chamán es el eje central de las llamadas medicinas tradicionales, originarias o ancestrales que conviven en los rezagos de cada cultura regional. El sistema médico y científico califica peyorativa, paradójica y prejuiciosamente las prácticas chamánicas como primitivas, especulativas y hasta antisaludables, sin embargo en la práctica buena parte de la población cura sus propios males con la intervención del chamán y muchos médicos recurren a las prácticas ancestrales cuando agotan sus propias posibilidades de curación.
El chamán es visto muchas veces como un personaje raro, misterioso, antisocial y hasta alejado de la realidad. En occidente, las palabras que se utilizan para identificar al chamán son curandero, maestro, sanador, guía espiritual, espiritista, vidente, hechicero y hasta brujo. Existe una serie de mitos que la sociedad ha construído respecto de la práctica chamánica y en teoría no existe una aceptación cabal, ni legal de su función social y sanitaria. Pero un hecho es evidente, el chamanismo existe y está presente. Es parte de la propia realidad y de todo lo existente. Y por contradictorio que parezca, el chamanismo es un movimiento universal que está cobrando fuerza gracias al despertar espiritual de muchas personas. Los senderos no son nada sencillos al inicio, pero se sabe y se siente que de a poco es un camino que toma claridad, forma y fuerza en cada ser humano que explora las dimensiones sagradas de la vida.
El sendero del chamán es entonces, el sendero sagrado de la vida, un personaje que puede servir de puente y mediador entre los espíritus que habitan en todos los planos dimensionales, aquél que vive en contacto permanente con la naturaleza y con sus bondades, un hombre o mujer de conocimiento y medicina que ha sabido sortear el llamado original, diversas pruebas de paso y una preparación generalmente rigurosa. El chamán puede transportarse a realidades mayores y viajar a esos estados de conciencia elevados que ha explorado con anterioridad. Su función pasa por acompañar a otros a emprender el camino de autocuración y de conexión directa con la vida. El sendero del chamán es un camino de luz y de conocimiento del cósmos interior.


Fuente: http://www.takiruna.com