miércoles, 15 de julio de 2015

Conocimiento de si mismo


La única razón de nuestra existencia es la de descubrir quiénes somos.

Dr. Ihaleakalá Hew Len




¿Qué es el conocimiento de sí mismo?


El conocimiento de uno mismo es la facultad que tenemos de ampliar el nivel de conciencia que poseemos sobre lo que somos y sobre la realidad de la vida en todas sus áreas. De este conocimiento surge el entendimiento, la madurez, la libertad psicológica y la sabiduría.                   

A diferencia de los conocimientos que recibimos del mundo externo, el autoconocimiento proviene del mundo interno; de las revelaciones que podemos obtener cuando nuestra conciencia se encuentra receptiva en relación a algo, ya sea de índole interno o externo.

El verdadero entendimiento de la vida no proviene de los conceptos o ideologías que hayamos podido acumular, sino de la comprensión que surge cuando nos conocemos en relación con lo que estamos viviendo.
Debemos tener en cuenta que el ignorante no es el que posee pocos conceptos sobre la vida, sino aquel que no se conoce a sí mismo.




¿Por qué estudiar y practicar el auto conocimiento?


Existen diversas razones que debemos considerar para comprender la importancia de estudiarnos interiormente a través del auto conocimiento.

1. No nos conocemos a nosotros mismos:

Podemos suponer que nos conocemos porque nos definimos a través de un nombre, un color de piel, un nivel educativo; porque poseemos una profesión, una nacionalidad, o porque nos consideramos partidarios de un grupo religioso, de un partido político o de un club deportivo, etc. Sin embargo, este conocimiento es muy precario e incipiente ya que proviene de la contemplación superficial de nuestra realidad humana que en su mayor parte ha sido construida en base a las influencias y a la imitación.

El auto conocimiento nos invita a explorar nuestro mundo interior para que podamos descubrir que más allá de nuestra vida física con cargos, responsabilidades y ocupaciones, también tenemos una vida psicológica, emocional y espiritual que se están procesando en mundos invisibles, aquí y ahora, de instante en instante. Esta exploración nos permitirá darnos cuenta que en nuestro interior cargamos con una gran cantidad de nudos y contrariedades que pasan desapercibidos para nuestro conocimiento.

La mayoría de los problemas que se presentan en nuestra vida tienen su raíz en todos los contenidos de este mundo que desconocemos y son el resultado de procesos psicológicos y emocionales que no comprendemos. Como no conocemos lo interior, tendemos a creer que nuestro bienestar depende exclusivamente de las condiciones que podemos alcanzar en lo exterior y por este motivo nunca dedicamos tiempo a tratar de estudiar y comprender nuestro mundo psicológico que se encuentra en constante confusión y conflicto.


El ser humano vive persiguiendo la realización y el bienestar en el mundo externo sin darse cuenta que permanecerá en incertidumbre, inquietud e infelicidad mientras no haya resuelto los vacíos, fragilidades y gestos de inmadurez que conserva en su interior. 










En el mundo es común encontrar personas sobresalientes, competitivas, productivas y de éxito en el campo exterior; pero es muy extraño toparse con individuos despiertos, de amplia comprensión sobre la vida y libres de condicionamientos.




Si aprendemos a conocernos, podremos darnos cuenta que nuestra realidad interior puede ser muy diferente a la que nos caracteriza en el exterior. Dependiendo del mundo desde el cual nos contemplemos a nosotros mismos, nuestros valores y atributos pueden cambiar drásticamente.

En el mundo exterior podemos tener muchas riquezas, propiedades, autos, dinero, etc. mientras en lo interior podemos ser extremadamente pobres. Vivir en ansiedad y vacío. 


En lo exterior podemos ser poderosos, reconocidos y habilidosos en algún oficio, mientras en lo interior podemos ser personas frágiles, incapaces, susceptibles y vulnerables.

En el mundo externo podemos lucir un cuerpo bello, esbelto, con rasgos finos y delicados mientras en lo interior podemos ser feos, grotescos y vulgares.

Podemos tener una salud aparentemente estable en lo externo, mientras en lo interno podemos padecer por infinidad de traumas, complejos, obsesiones, paranoias, resentimientos y demás enfermedades psicológicas o emocionales.


Cuando uno no se conoce, ignora por completo que en su interior carga con una gran cantidad de contrariedades y deficiencias, y por lo tanto no es consciente de la necesidad que existe de trabajar sobre ellas.

Si comenzamos a conocernos internamente, podremos darnos cuenta que no sólo venimos al mundo a nacer, crecer, reproducirnos, ocupar un puesto muchos años, jubilarnos y morir; sino que el verdadero significado de nuestra vida se basa en aprovechar la posibilidad que tenemos de superar las insuficiencias que vamos descubriendo a medida que nos conocemos.



2. Ignoramos que tenemos la conciencia profundamente dormida:

La mayoría de los hombres pasan toda su vida sumergidos en un profundo sueño. Lo trágico del asunto no es vivir dormido, sino ignorar el hecho y suponer que se vive despierto y con consciencia de Ser. Si supiéramos que vivimos dormidos, hablamos dormidos, comemos dormidos, trabajamos dormidos, caminamos dormidos, nos relacionamos dormidos, etc., tal vez, en base a ese conocimiento, comprenderíamos la importancia de despertar.


Si observáramos nuestro mundo interior por unos momentos, podríamos darnos cuenta que todo el tiempo estamos abstraídos e hipnotizados por las proyecciones mentales y emocionales que emitimos involuntariamente en reacción a todo lo que nos rodea. 

Cada quien vive sumergido en su propia película psicológica desde que se levanta hasta que se acuesta. Difícilmente podemos apreciar la realidad tal como es, porque todo lo interpretamos de acuerdo a los prejuicios, parámetros, dogmas y conceptos que hemos acumulado a lo largo de la vida.

Estamos tan dormidos que nunca vemos las cosas como son, sino de acuerdo a las ideas que nos proyectamos de ellas.





Estamos dormidos porque nuestra conciencia permanece la mayoría del tiempo abstraída en la proyección del pasado y del futuro, motivo por el cual somos insensibles a lo verdadero que se procesa en el momento presente.

Acostumbramos a vivir como robots, reincidiendo siempre en los mismos hábitos psicológicos que nos amargan la vida y que nos hacen cometer una y otra vez los mismos errores. Si nos conociéramos más a nosotros mismos, podríamos percatarnos del estado de inconsciencia en el que vivimos constantemente; lo que nos permitiría comprender la importancia de DESPERTAR.




3. Ignoramos que ignoramos:

Ignoramos que somos ignorantes porque confundimos el verdadero saber con la colección de información subjetiva.

El ser humano puede acumular muchos conocimientos técnicos, estudiar en colegios y universidades, hacer post grados y licenciaturas; sin embargo, continuará siendo un ignorante mientras no se conozca a sí mismo y haya rescatado la sabiduría de la vida. Recordemos que la sabiduría no es la acumulación de conceptos ni la profundidad intelectual, sino la amplitud del entendimiento de la vida.





Los conocimientos que nos ofrecen las instituciones educativas sólo nos sirven para encajar en el mundo y para cumplir una función en él, pero no nos ayudan a comprender la vida ni a vivir sabiamente.

De nada le sirve al hombre aprender muchas ciencias para vivir de una forma productiva y eficiente si no ha logrado comprender el contenido de sus problemas, sus actitudes, su inmadurez, sus contradicciones. La eficiencia sin amor ni sabiduría es lo que tiene a la humanidad caminando hacia su propia autodestrucción.

La realidad del hombre actual es que no entiende su propia vida, vive con filosofías existenciales prestadas, no sabe cómo producir los acontecimientos de su existencia conscientemente. Deambula a la deriva, siguiendo e imitando a personas que a su vez siguen e imitan a otras personas. Si tuviéramos un conocimiento legitimo, no construiríamos nuestra vida en base a la imitación.

Sin comprensiones individuales acerca de la vida, el ser humano nunca tendrá un criterio autónomo y siempre buscará refugio en los diferentes partidos ideológicos que le ofrecen una guarida para su fragilidad e ignorancia. La ignorancia puede ocultarse detrás de muchas máscaras y apariencias de erudición, pero seguirá siendo ignorancia.

Reconocer la ignorancia es doloroso, pero es el primer paso hacia la sabiduría y es también la base del autoconocimiento, porque el hecho de suponer que se sabe mucho solo conduce al hombre a asentarse indefinidamente en su nivel de ignorancia.




Podemos suponer que somos libres porque tenemos derecho a caminar y a deambular por la tierra; sin embargo, si conociéramos un poco mejor nuestro mundo interior, podríamos percibir los muros de la cárcel invisible en que permanecemos atrapados. Las supersticiones, manías, prejuicios, creencias, temores, deseos, vanidades, dependencias, vicios, etc., forman en su conjunto la cárcel interior que nos acompaña a cualquier lugar al que vayamos. Podemos encontrarnos en una isla paradisiaca y sin embargo seguiremos siendo presos de nuestra cárcel interna.

Si el hombre busca constantemente el entretenimiento es para poder fugarse parcialmente de la cárcel interior donde la vida es amarga, tediosa, repetitiva y difícil. Lo curioso de este asunto es que muy pocos anhelan la libertad, y por el contrario, son muchos los que aman sus cadenas.




La mayoría de las personas llaman felicidad a la satisfacción de los diferentes apetitos de los cuales son esclavos. Llaman conocimiento a los conceptos, prejuicios, supersticiones y condicionamientos en los que viven atrapados. Llaman orden a los métodos repetitivos que automatizan la conciencia. Llaman educación a la actuación elegante y protocolaria. Llaman poder adquisitivo a la capacidad de conseguir lujos y accesorios que llevan al hombre a vivir en función de lo innecesario. Consideran que eligen cuando en realidad no pueden mover un dedo si no existe de por medio una promesa de satisfacción o una amenaza de dolor. 




Absurdo es pensar en derrocar a los tíranos del mundo exterior, cuando en lo interior continuamos siendo esclavos de nuestros propios condicionamientos. Los países que se consideran soberanos e independientes están poblados por hombres que son esclavos de sí mismos.
 La libertad exterior siempre será una fábula mientras no se haya conquistado primero la libertad interior.




Mientras no nos conozcamos, continuaremos ignorando que somos cautivos de la cárcel interior que nosotros mismos hemos construido.



5. No conocemos el amor:


Una verdad difícil de aceptar es que desconocemos el verdadero significado del amor. La palabra amor se usa deliberadamente para definir muchas cosas y para fundamentar muchos actos que nada tienen que ver con el verdadero amor. 
Es fácil confundir el amor con infinidad de sentimientos y sensaciones como el placer, el deseo, el apego, los celos, la dependencia, la necesidad, la satisfacción, y otros. Damos por sentado que somos conocedores del amor porque tal vez nunca hemos observado a fondo los sentimientos con los que “amamos”, para poder descubrir sus contenidos contradictorios.
Tendemos a suponer que el amor son todos los afectos y emociones que experimentamos hacia un pequeño y selecto número de personas. Sin embargo, si observáramos nuestras actividades afectivas podríamos descubrir que la mayoría de veces están motivadas por alguna clase de interés.



El cariño del ser humano tiende a ser una expresión estratégica para conseguir algo. Cuando la mente es la que produce los gestos de afecto es porque detrás de ellos hay oculta una intención. Entonces, eso que llamamos amor en realidad puede ser un protocolo, un intercambio o un negocio afectivo. Por esa razón, a las personas que más "amamos" es de quienes más esperamos.



El verdadero amor es algo que está más allá de los sentimentalismos románticos y las frases poéticas que se expresan en palabras y no en los hechos. Si el hombre realmente conociera el amor, no existirían las discriminaciones, guerras, partidos religiosos, rivalidades, injusticias, miseria, etc. Si el amor fuera el pilar fundamental de nuestras vidas, serían innecesarios los ejércitos, las leyes, los códigos civiles y las constituciones.



No hemos aprendido a ponernos en el lugar de los demás y por eso no tenemos aun la capacidad de aplicar la sencilla enseñanza que dice “trata a tus semejantes como quieres ser tratado". El amor humano tiende a ser una refinada y romántica expresión de egoísmo.

Para liberar el verdadero amor es necesario cuestionar y revalorizar los conceptos contradictorios que hemos desarrollado. Por esta razón, un ser que no está capacitado para conocerse y revalorizarse, tampoco estará capacitado para amar.






Cuando uno no se conoce a sí mismo puede pasar toda su vida confundiendo el amor con muchos sentimientos románticos que en el fondo son mezquinos y egoístas.

Herramientas para el conocimiento de sí mismo


El auto conocimiento depende de la capacidad que tengamos de poner en actividad las siguientes cualidades:



- AUTO OBSERVACIÓN:

Es dirigir la observación hacia el interior para poder percibir, conocer y comprender los diversos elementos psicológicos que se activan constantemente en nuestro interior, alterando y durmiendo la conciencia.









DISCERNIMIENTO:

Es la capacidad que tiene todo individuo para detectar los excesos y las contradicciones. El discernimiento nos faculta para distinguir por nosotros mismos lo verdadero de lo falso, lo útil de lo inútil, lo prioritario de lo secundario.

- LA NO IDENTIFICACIÓN (OBJETIVIDAD):

Es aprender a no sumergirse en las reacciones psicológicas precipitadas, manteniendo una distancia para poder observarlas y comprenderlas profundamente.



CONFIANZA EN DIOS:

Es desarrollar la certidumbre en la voluntad divina; aprendiendo a reconocer sus señales, lecciones y directivas; guiando nuestros pasos por caminos que son muchas veces incomprensibles para los formatos de la mente.



COMPASIÓN:

Es complementar nuestra perspectiva de la vida, aprendiendo a ponernos en el lugar de nuestros semejantes y tratando a los demás del mismo modo que esperamos ser tratados. (Comprender que yo soy otro tú.)



ATENCIÓN:

Es desarrollar la receptividad para captar las diversas revelaciones que el presente nos ofrece si somos receptivos al aquí y ahora. La atención nos faculta para percibir todo aquello que está más allá de nuestros contenidos mentales y nos permite ampliar nuestro margen de entendimiento que suele limitarse a la información acumulada. No seremos receptivos mientras nuestra atención permanezca hipnotizada y sumergida en las emanaciones desordenadas de la inconsciencia (La actividad del ego).







CUESTIONAMIENTO:
Es aprender a interrogarse a sí mismo para descubrir las motivaciones secretas en que se fundamentan cada una de nuestras acciones y actitudes.

RE-VALORIZACIÓN:
Revalorizar es juzgar todos los elementos que conforman nuestra visión de la vida para poder revolucionar las contradicciones y absurdos que se han arraigado a nuestra fe.
VOLUNTAD:
Es perseverar con firmeza y constancia en el sendero escogido; manteniendo la disposición para superar los obstáculos que se presentan en el camino interior y desarrollando una continuidad de propósitos que sea independiente de las presiones ejercidas por autoridades externas.
- PACIENCIA:
Es mantener la serenidad y la calma ante todas las circunstancias de la vida, para poder descubrir en ellas lecciones de aprendizaje y oportunidades para auto descubrirse. Aprender a ser paciente es también evitar la precipitación de querer ver resultados prematuros, comprendiendo que el progreso interior es gradual y progresivo.


- ESPÍRITU REVOLUCIONARIO:

Para seguir los caminos del despertar debemos aprender a nadar contra las corrientes de la vida que nos mantienen dormidos y sujetos a la involución. La actitud pasiva y conformista será siempre un obstáculo  para conseguir cambios profundos y verdaderos.










Fuente: Monografias.comMonografias.com