miércoles, 17 de junio de 2015

VIAJE CHAMÁNICO

VIAJE CHAMÁNICO

“Toda persona que se atenga a su propia conciencia 
allegará para sí lo excelente y conquistará la vida.”

Huehuetlahtolli


Un poco de historia

Considerado como el antecedente de todas las religiones organizadas, el chamanismo es un antiquísimo grupo de prácticas y creencias tradicionales. Pero si vamos a la raíz de la palabra “chamán”, la pista nos lleva a los curanderos de las áreas túrquicas-mongolas, como Siberia y Mongolia. Y es que el término procede del túrquico-tugú “saman”, que significa “el que sabe”.

El chamanismo se practica en los cinco continentes, pero comparte una serie de creencias entre las que destaca la concepción del universo en tres mundos: el mundo superior (en el que habitan los espítirus superiores), el mundo intermedio (donde viven los seres humanos) y el mundo subterráneo (habitado por los guías espirituales). El chamán puede moverse entre los tres mundos, interconectados entre sí.

Esta capacidad puede llegar a ser dominada aprendiendo a bucear en tu interior en busca de la fuerza que llevas dentro.


Imagen
Imagen de Chamakoso


¿Qué es?

El viaje chamánico es una excelente herramienta para alcanzar estados no ordinarios de conciencia y explorar los diversos niveles del inconsciente individual.
Según la antropóloga Erika Bourguignon, un estado alterado de conciencia es aquel en el que ocurren uno o varios cambios psicológicos o fisiológicos.

• Un cambio de percepción del tiempo, las formas, los colores y los brillos.
• Un cambio de percepción en el sonido y el movimiento.
• Un cambio de percepción en los gustos y los aromas.
• Un cambio de sensación del propio cuerpo, como las sensaciones de dolor, el calor o el frío, el tacto, etc.
• Un cambio en la memoria o en las nociones de la propia identidad.

Cómo llegar

Para alcanzar dicho estado mediante el viaje chamánico, además del uso de sustancias psicoactivas, que personalmente desapruebo, se utilizan diferentes técnicas, como la meditación profunda, la hiperventilación, la terapia holotrópica, la privación sensorial, el movimiento rítmico-repetitivo o la visualización, entre otras.

Soñar es otra herramienta eficaz para iniciarse en los viajes hacia otras realidades y experimentar vivencias que trascienden los límites de identidad individuales y nos acercan a la naturaleza íntima de la conciencia. Puede resultar útil, en este punto, consultar el capítulo en esta obra dedicado a los sueños lúcidos.
Por otra parte, la percusión rítmica de determinados tambores (como el tradicional bodhram irlandés) también facilita entrar en fase de trance, pues induce a la producción de ondas cerebrales alfa que facilitan un estado hipnótico sobre la mente y los pensamientos de la persona que lo escucha.
Asimismo, en las antiguas culturas mesoamericanas utilizaban el calor extremo para facilitar el trance y los estados chamánicos. Así que el sauna o el baño turco del gimnasio pueden resultar excelentes lugares para practicar sencillos ejercicios de meditación.

De “El turista interior” de Ruth Berger.

 Imagen