martes, 6 de octubre de 2015

Retorno al vacío, por Thomas Hübl

11081288_10152752025093601_220733452403045628_n

La verdadera no dualidad es la maestría entre el silencio y el movimiento. La verdadera no dualidad es descansar en lo que aún no se forma, aunque nos estemos moviendo plenamente. Sabemos quiénes somos antes de existir, pero estamos al mismo tiempo expresando nuestra existencia, hasta regresar al vacío sin dejar rastro.
Una de las prácticas más importantes es vivir el momento sin dejar rastro. ¿Cómo experimentar plenamente el momento sin dejar ningún residuo en el espacio de nuestro corazón, en nuestro ser?. Algunas situaciones no son experimentadas plenamente, y vas por la calle pensando en ésto, alterado, recapitulando aún cuando la situación ya se terminó. Esto significa que hay un residuo, una energía no integrada que está circulando en tu interior: una sombra.
Si hablamos de sombra, si queremos entenderla, necesitamos comprender cómo se mueve esta inteligencia. Es un movimiento que comenzó en algún punto, tu práctica es encontrar qué motivó ese movimiento. El trabajo más efectivo con la sombra es observar dónde está el sufrimiento, dónde se encuentra la fricción del movimiento, ese intento de detener el movimiento del universo.
La sombra es el vano intento de detener el movimiento del universo. El sufrimiento en la vida es la fricción con el movimiento del núcleo del universo. Si sé esto, sé que la restauración de dicho movimiento es sanadora y es liberadora de un potencial creativo.
En cada área de sombra hay una inteligencia única que quiere continuar su movimiento de retorno al vacío sin dejar un “pasado” en su trayectoria, ya que mientras haya un “pasado” significa que no ha llegado a su plenitud. Nada deja un pasado cuando es pleno, puesto que si está pleno regresa al vacío y desaparece.
El pasado, de hecho, es energía que no ha alcanzado su plenitud y está esperando regresar a la fuente. Una vez que retorna es plena, no deja sombra, desaparece.

 

 wordpress.com