lunes, 12 de octubre de 2015

LOS MÁGICOS REPTILES Y ANFIBIOS TÓTEM


Los reptiles son una de las más antiguas formas de vida, pero son también los más adaptables, lo cual les ha permitido sobrevivir a través de millones de años de evolución.

 

Existen más de 6.000 especies de reptiles en todo el mundo, presentes en todo tipo de hábitats, salvo en los entornos extremadamente fríos; y son cuatro los principales grupos de reptiles que han sobrevivido desde la época de los dinosaurios:

 

- Serpientes y lagartos.

- Cocodrilos y caimanes.

- Tortugas.

- Los tuátaras, presentes exclusivamente en Nueva Zelanda.

 

De estos cuatro grupos, las tortugas y los cocodrilos sobrevivieron a la gran extinción que acabó con los dinosaurios, y no han cambiado mucho desde entonces, motivo por el cual son protagonistas de mitos y cuentos en todas las partes del mundo.

 

Los reptiles tienen unas características básicas que los diferencian de todas las demás formas de vida animal. En primer lugar y por encima de todo, son animales de sangre fría; es decir, su temperatura corporal cambia con la temperatura del aire y del entorno en el que viven inmersos.

 

En tanto que los mamíferos tienen un termostato interno que mantiene su temperatura corporal constante, los reptiles tienen que buscar un entorno con una temperatura que les permita sobrevivir. Este es el motivo por el que se suele ver a serpientes y lagartos tomando el sol, porque necesitan calor para sobrevivir, y tienen que recurrir a una fuente externa para subir o bajar su temperatura corporal.

 

Este hecho alberga un profundo simbolismo para las personas que tienen a un reptil como tótem, pues indica que son personas muy sensibles al entorno al que se ven expuestas. Por otra parte, no resulta nada extraño que las personas que tienen un reptil como tótem exhiban cambios radicales de humor en función del ambiente en el que se hallan, pues suelen adoptar el tono y la temperatura del entorno. Si están en un grupo que acostumbra a organizar fiestas desenfrenadas, no les costará nada adaptarse a sus costumbres. Si están en un grupo estudioso, se harán estudiosos también. Y si están en un grupo alegre y afectuoso se comportarán de modo desenfadado y cariñoso también.

Por este motivo los padres de niños con tótems reptiles deberían asegurarse de que sus hijos frecuentan buenas compañías y participan en actividades constructivas. Además, una parte importante de su formación debería consistir en enseñarles a gestionar bien la presión de sus pares, del grupo. Los reptiles nos enseñan a ser selectivos en cuanto a los ambientes a los que nos vemos expuestos, por lo que aprender a controlar el aura humana y su interacción con otros campos de energía será sumamente beneficioso para las personas que tienen estos tótems.


Y esto se acentúa más por el hecho de que los reptiles tienen la piel cubierta de duras escamas, que es la segunda característica que distingue a los reptiles del resto de animales.

Las escamas no solo cumplen un papel de protección, sino que, además, en el caso de algunos reptiles, facilitan el movimiento; hecho que sugiere a las personas con tótems reptiles la conveniencia de ofrecer al exterior su parte más dura. Esta puede ser una lección difícil de aprender para muchas personas, dado que se nos educa para que seamos abiertos y afables con todo el mundo; pero, por desgracia, siempre hay gente que se aprovecha de eso.
 

Habrá personas reptiles que pongan objeciones a la sugerencia de que exhiban su lado más duro; pero si estas personas observan de cerca la escamosa piel de un reptil, verán que su aspecto es suave, incluso brillante en algunos casos, como en las serpientes. Yo intento hacerles ver a estas personas que pueden mostrarse fuertes y, al mismo tiempo, delicadas; aunque admito que encontrar el equilibrio puede ser difícil, si bien puede formar parte de las lecciones vitales que tienen que aprender las personas reptiles. Ser duro no significa que tengas que ir por ahí poniendo cara de chico malo, pues puedes ser tan fuerte como sea necesario y, al mismo tiempo, seguir siendo una persona "brillante" a los ojos de aquellos con los que te muestras duro.

Los reptiles respiran aire, y la mayoría de ellos tiene al menos un pulmón. Además la mayor parte de los reptiles ponen huevos, de cuyo simbolismo general hablamos en las aves tótems. Sin embargo, los huevos de los reptiles se diferencian de los de las aves en que los primeros tienen una cáscara correosa. Además, muchos reptiles ponen sus huevos, los entierran y los abandonan, lo cual explica en parte por qué tienen una corteza tan dura. Solo unas pocas especies de reptiles cuidan de los huevos y de sus crías, siendo el cocodrilo el ejemplo más conocido. En la mayoría de los casos, cuando los huevos eclosionan, los reptiles recién nacidos tienen que sobrevivir por sus propios medios.

Los niños pequeños con tótems reptiles aprenden a cuidar de sí mismos a una edad bastante temprana, llegando a alcanzar un alto grado de independencia y autosuficiencia.

Hay niños con tótems reptiles que vienen al mundo con una mentalidad decidida y una fuerte determinación, en tanto que otros tienen que desarrollar estas cualidades por sus propios medios; de ahí que no resulte extraño que estas personas tengan una infancia difícil y plagada de duras lecciones.

Sin embargo, hay otras personas que adquieren un tótem reptil cuando alcanzan la madurez, 0 bien tras pasar por determinados trances en su vida, sucesos que pueden haber sido dramáticos, verdaderos procesos de muerte y renacimiento o, que pueden haber supuesto la aceptación no traumática de nuevas oportunidades. Cuando el reptil entra en tu vida, busca oportunidades a través de las cuales te reafirmes y desarrolles la independencia en algún aspecto.


La dieta de los reptiles varía en gran medida pues comen casi cualquier cosa, desde plantas hasta animales de gran tamaño, todo depende del reptil en cuestión. Las culebras listonadas comen lombrices de tierra en tanto que la víbora ratonera come, como su propio nombre indica, ratas y ratones. Algunos lagartos se alimentan solo de plantas y/o insectos, mientras que las tortugas son omnívoras, y comen tanto plantas como animales. Todo esto indica que las personas con un tótem reptil en una posición poderosa en su vida pueden encontrarse con que determinadas restricciones dietéticas quizás no les funcionen.


Al igual que con cualquier otro tótem, el estudio de la fuente de alimentos más habitual o la presa más común de tu reptil puede proporcionarte valiosa información. Si se trata de un animal o un insecto, aprende lo que puedas sobre él. Si es una planta, estúdiala también, pues hasta las plantas tienen determinadas características que pueden ofrecerte correspondencias. No olvides que una de las formas más antiguas de adivinación recurría a las interpretaciones simbólicas de árboles y flores.

Aquí, vamos a incluir a los anfibios entre los reptiles, si bien, como podrás comprobar, no pertenecen a la misma familia de animales. Mucha gente cree que las ranas, los sapos y las salamandras forman parte de la familia de los reptiles, pero no es así. Quizás tengan características adaptativas similares, pero son tan diferentes de los reptiles como las arañas lo son de los insectos. De todos modos, la herpetología incluye tanto el estudio de los reptiles como de los anfibios.

Los anfibios tienen una doble vida, hecho que resulta muy significativo y sobre el que deberían meditar las personas que tienen un tótem anfibio. La palabra anfibio proviene de dos palabras: anfi, que significa doble, y bios, que significa «vida»; y ello porque los anfibios dividen su existencia entre la tierra y el agua, siendo la segunda mitad de su vida la que pasan en tierra, al menos en parte.

Desde un punto de vista simbólico, este hecho estaría reflejando una buena parte de lo que afirma la sabiduría popular acerca de los anfibios, a los que se les ha representado siempre como los guardianes de los sueños (el elemento agua). Su facultad para vivir tanto en el agua como en la tierra podría anunciar la posibilidad de tener sueños lúcidos. Por otra parte, muchos piensan que los anfibios son los guardianes del conocimiento de la proyección astral, y desde una perspectiva psicológica podrían reflejar la necesidad de aprender a utilizar las energías emocionales (el agua) de una forma más constructiva (la tierra).

Los anfibios mas conocidos son, qué duda cabe, las ranas, los sapos y las salamandras, aunque la mayoría de las personas cree que las salamandras están más relacionadas con los lagartos y los reptiles que con los anfibios. Pero, a pesar de su aspecto, la salamandra está más vinculada con la rana, pues, entre otras cosas, no puede alejarse de las zonas húmedas y tiene una piel viscosa que los lagartos no tienen. Una salamandra jamás podría sobrevivir en los ambientes soleados y calurosos donde viven los lagartos.


Así pues, ¿cómo podemos diferenciar un anfibio de un reptil? Un anfibio es un animal vertebrado, pero no tiene plumas, pelaje ni escamas; normalmente tiene dedos, pero no garras. Los anfibios son de sangre fría, al igual que los reptiles, por lo que necesitan de las posibles fuentes de calor que les proporcione el entorno, dado que su temperatura fluctúa con la temperatura ambiente. Así pues, las personas que tienen un anfibio como tótem serán también muy sensibles a los cambios del entorno.

Los anfibios, al igual que algunos reptiles, mudan también de piel; si bien, en su caso, no se desprenden de ella y la abandonan, sino que se la comen. Sin duda, la muda de la piel es símbolo de transformación, resurrección y renacimiento, por lo que un tótem anfibio estará anunciando que algún tipo de renacimiento está a punto de tener lugar en tu vida.

Los anfibios no beben agua, sino que la absorben directamente a través de la piel; de ahí que las personas con una fuerte energía anfibia sientan la necesidad de estar permanentemente cerca del agua y que dediquen un tiempo considerable al baño o la ducha, dado que el agua es esencial para su salud y su bienestar general.

Los anfibios también pasan por distintas fases de metamorfosis, siendo su ejemplo más obvio el de la rana, que pasa de la fase de huevo a la de renacuajo, para finalmente convertirse en una rana adulta. De ahí que las personas con tótems de anfibios puedan identificar con precisión los períodos concretos de su vida en los que tuvieron lugar o se pusieron en marcha importantes transiciones, pues conforman fases muy definidas.

Si un tótem anfibio aparece en tu vida, convendrá que te preguntes en qué fase de desarrollo o de metamorfosis te encuentras actualmente.

Al igual que los reptiles, los anfibios ponen huevos; pero, mientras las ranas y los sapos fertilizan los huevos fuera del cuerpo, las salamandras disponen de un sistema de fertilización interno; y, como sucede con la mayoría de los anfibios, los preparativos para la reproducción se inician en el otoño previo a la primavera, en la que tiene lugar el verdadero proceso de reproducción; motivo por el cual estas dos fases del año pueden ser las más fructíferas para las personas que tienen a un anfibio por tótem, pues en ellas pondrán en marcha nuevas ideas, proyectos, etc.

 
Por último, te aconsejo que estudies los alimentos que ingiere habitualmente tu tótem anfibio, pues te pueden proporcionar una gran cantidad de información. Muchos anfibios se alimentan de insectos, sobre todo en su etapa adulta; de modo que profundiza en sus características y en sus costumbres, pues te proporcionarán señales sobre el patrón de energía que está a punto de manifestarse o ha comenzado a manifestarse ya en tu vida. En cualquier caso, con su doble vida, el anfibio te puede ayudar tanto en el sueño como en la vigilia.

En sucesivas entradas, iremos viendo uno por uno los tótems de reptiles y anfibios.