domingo, 27 de abril de 2014

LA MEDITACIÓN DIARIA











                                         LA MEDITACIÓN DIARIA
Siempre que tengas tiempo, durante unos cuantos minutos relaja las vías respiratorias, nada más, no Hay necesidad de relajar todo el cuerpo. Sentado en el tren, en un avión o en un auto, nadie se dará cuenta de lo que estás haciendo.
No tienes más que relajar las vías respiratorias, ya que procede cuando están funcionando naturalmente. Cierra entonces los ojos y observa cómo entra la respiración, cómo sale, cómo entra…. No te concentres, la meditación no es concentración.
Es tan sólo conciencia. Simplemente te relajas y observas la respiración. Esa observación no excluye nada. Si es el ruido del motor del auto: no pasa nada acéptalo. Si es el ruido del tráfico: que no te importe, ya estas acostumbrado. El pasajero que está a tu lado está roncando: acéptalo. No hay que rechazar nada. No vas a delimitar tu conciencia.
La concentración delimita tu conciencia, ya que te hace dirigirte hacia un punto y te pones a luchar contra todo lo que encuentras, ya que compite con ese punto focal. Puede que te distraigas, y eso se convierte en un obstáculo. Entonces buscar la reclusión, subir al Himalaya. No necesitas irte a la India, tener una habitación en donde puedas sentarte en silencio, donde nadie te moleste. Pero no, no creo que sea lo adecuado, en el aislamiento no está la solución. Sin duda tiene su lado beneficioso, e sentirás tranquilo más calmado, pero los resultados serán transitorios.
Por eso una y otra vez crees que pierdes el ritmo, al no contar con las condiciones idóneas, lo pierdes. Una meditación en la que necesitas condiciones previas, en las cual hay que satisfacer determinados requisitos, no es meditación en absoluto porque no serás capaz de hacerla cuando estés muriendo. La muerte supondrá una distracción. Morirás tenso, ansioso con sufrimiento.
La meditación puede hacerse en cualquier sitio y sin ninguna condición como exigencia. Si te encuentras con condiciones propicias, perfecto, aprovéchalas. Si no, no importa. Hasta el lugar más concurrido es posible hacerla. No hagas ningún intento de controlarla, porque todo control viene de la mente, la meditación no puede ser algo en lo que intervenga el control.
La mente no puede meditar, la meditación es algo más allá de la mente, de modo que si la mente observa y controla no es meditación, es concentración, es un esfuerzo de la mente, un cazador, un científico, un matemático se concentran son actividades de la mente.
Puedes elegir cualquier momento. No hay necesidad de fijar un horario, usa los momentos que más te convengan, en el baño, cuando dispongas de 10 minutos, siéntate bajo la ducha y medita. Por las mañanas, por las tardes, cuando puedas, en pequeños intervalos, incluso cinco minutos, medita, veras como llega a ser un alimento constante. Hazlo de la manera más sencilla y natural, no fuerces nada, hazlo siempre que tengas tiempo. Que no se convierta en un hábito, porque todos los hábitos son algo de la mente.





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