domingo, 20 de marzo de 2016

Soy el peor gurú de todos los tiempos.


Soy el peor gurú de todos los tiempos. No tengo miedo de admitirlo.

Jamás he estado en la India, y no me siento interesado en ir en un futuro cercano.

No aseguro estar despierto, liberado, iluminado, ni haber obtenido ningún estado en particular. Todo esto parece completamente irrelevante cuando se trata de la Verdad.

No encabezo ninguna organización, una sangha, ni tampoco a ninguna clase de devotos que me sigan. Nadie ‘trabaja’ para mí. No tengo discípulos que me adoren. Ni aduladores que estén siempre de acuerdo conmigo.

Estoy abierto a comentarios y críticas. Soy comprometido. Cuando me equivoco, lo reconozco y sigo adelante. Si alguien no está de acuerdo conmigo, o critica mi enseñanza, no contesto de inmediato 'es tu proyección’ o 'es tu ego quien habla’ o 'aún no estás despierto’. No siento que tenga nada que defender. La verdad no necesita ser defendida.

No tengo ningún gurú. No provengo de ningún tipo de linaje. Siempre supe que la Verdad se encontraba en mi interior. Siempre luché por la Verdad de primera mano.

No tengo ningún sistema, ni ofrezco un camino en particular. Mi enseñanza es espontánea, no es 'mía’.

Nunca prometo que estas enseñanzas te vayan a curar, a componer, a hacerte rico, a dejarte en estados de gozo permanente o que te vayan a hacer como a mí… que Dios te ayude.

No tengo ningún ashram. Tengo barba, pero no muy larga.

No me visto de blanco. Tan sólo tengo un par de camisetas blancas.

Maldigo. Suelto gases. No soy un superhombre. Mi corazón adora romperse en pedazos. He conocido las profundidades de un insoportable sufrimiento. He caminado al filo del suicidio, he saboreado la dulzura de la vida sin una sola esperanza, he visto la impermanencia de incluso el más feliz de los estados. Veo claramente que nuestra humanidad y nuestra divinidad no pueden ser dos, y que el amor - la clase de amor que sobrevive a la crucifixión - es lo único que realmente importa.

Utilizo las palabras 'yo’ y 'mí’ con toda libertad. Digo 'mi cuerpo’, en lugar de 'el cuerpo’. No tengo ningún problema de hablar acerca del pasado, reconociendo que éste es una historia. Amo el silencio, pero también me encanta el ruido. En el espacio en donde no hay historias, abrazo cada historia con todo mi corazón.

Creo que la verdadera espiritualidad es para todo el mundo. No me intereso en ningún culto. Veo que la época de los gurús y los discípulos está muriendo, que el tiempo de las revelaciones de segunda mano está llegando a su fin, y veo el nacimiento de una nueva clase de relación democrática entre maestro y estudiante. Todos somos maestros y todos somos estudiantes, y todos somos expresiones del Uno.

No me disfrazo de un personaje, ni hablo de una forma 'espiritual’, nunca pretendo ser algo que no soy en mis retiros o reuniones. Nunca me verán atacar a quienes están en desacuerdo conmigo. No me verán gritando en secreto a los voluntarios tras bambalinas.

No ando sonriendo con suprema confianza todo el tiempo, no pretendo estar 'de buenas’ o 'positivo’ o 'espiritual’ todo el tiempo. Mi ser abraza tanto la luz como la oscuridad, tanto la inefable alegría, como la pena que sufren los universos perdidos. No creo en el término 'todo el tiempo’, ni tampoco en pretender que así sea. La imagen no significa absolutamente nada. La autenticidad es la clave. Incluso la falsa humildad es falsa. Incluso la imagen 'yo no tengo ninguna imagen’ es una imagen, que tarde o temprano será consumida.

No me veo a mí mismo como un gurú, como un místico iluminado, como una criatura demasiado diferente a ti, más evolucionada que tú, mucho más santa que tú.

No tengo una personalidad de ganador, ni carismática. Soy pésimo al contar historias, anécdotas, relatos divertidos. No me siento interesado en ganar tu admiración o tu aprobación. Me encanta cuando alguien se va. Los admiro por eso. Me encanta cuando alguien se queda. Honro su valentía.

Me encanta hablar acerca de la Verdad, por supuesto.

Me encanta compartir este don de la Presencia con ustedes.

Los veo inseparables de lo que soy.

Veo un potencial indescriptible en sus ojos.

Soy un ave. No tengo otra opción más que entonar mi canción de alegría y dolor, y volar hacia donde la vida me lleve.

Gracias por compartir este viaje conmigo. 

- Jeff Foster

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