sábado, 26 de septiembre de 2015

FUMANDO EN SENTIDO SAGRADO


Foto de Marie Lucille Schwarz.
...Te invito a celebrar un encuentro con tu Poder Chamánico a través del Tabaco.
Tal vez hayas incursionado en el "arte" del chamanismo, tal vez no. Si la respuesta es sí, profundizarás tus habilidades. Si la respuesta es no, esta propuesta será muy buena para que puedas comenzar a despertar lo que llamamos "tu propia medicina".

El Tabaco es una Gran Medicina y una Hierba Sagrada. Nuestras ancestras indígenas lo amasaban celebrando Ceremonias muy hermosas, orando y cantando al Gran Espíritu, haciendo sonar sus tambores y sonajas, para despertar a los Espíritus de la Medicina y convocar a sus aliados.

Cuando el tabaco es amasado en sentido sagrado, no contiene elementos químicos perniciosos y su energía es muy diferente a la que estamos habituad@s a través del cigarrillo. Nuestras antepasadas y antepasados, compartían la Pipa Sagrada en círculos alrededor del fuego, toda vez que necesitaban tomar una decisión que beneficiaría a la comunidad y cada vez que necesitaban pedir al Gran Espíritu algo importante. También fumaban la pipa en sus ceremonias personales. Era especialmente un gran aliado para las mujeres, quienes se retiraban a meditar y fumar su pipa junto a ríos y arroyos, durante su período menstrual.

El humo del tabaco eleva nuestras oraciones y propósitos al Gran Espíritu y activa nuestro propio poder para curar. Con el zumo del tabaco podemos hacer una muy profunda limpieza de chakras y sanarnos de síntomas físicos. ¿Cómo puede ser esto? ¿Te suena contradictorio a los efectos del cigarrillo? ¡Lo es! Porque cuando fumamos en sentido sagrado, estamos conectando con el lado más luminoso de esta poderosísima planta: con su medicina. El cigarrillo, en cambio, es una adicción, una "muleta" que sostiene nuestra debilidad: nuestro lado oscuro.

Una adicción tiene que ver con la "sombra" personal. De este modo, nuestra sombra se conecta con la sombra del tabaco, su lado oscuro. Y en lugar de sanarnos, nos atrapa, nos domina y nos mata de un modo muy lento y doloroso... Pero en realidad no es la planta, somos nosotr@s los artífices de nuestra propia destrucción.
Nuestra querida gente de la tierra lo sabía. Para las culturas primitivas, el bien y el mal eran (y son) parte de la vida. Por lo tanto, todo lo que nos sucede puede ser un "castigo" o una "bendición". Depende de lo que nosotr@s mism@s decidamos.
Tenemos el Poder de elegir...

¿Te animás a atravesar tu sombra y convertir un "enemigo" en tu aliado?