domingo, 22 de enero de 2017

Cánticos y la profecía del “Tiempo del Fin” de los indios navajo.

Los navajos son la nación indígena estadounidense más numerosa, pues cuenta con unos 298.000 individuos. Viven en el Suroeste de Estados Unidos repartidos por los estados de Arizona, Nuevo México, Utah y Colorado, junto con 37 navajos que habitan en Chihuahua y Sonora, al norte de México. Navajo es el nombre que les dieron los primeros exploradores españoles al denominarlos “Indios Apaches de Navajó”. Eran nómadas, y se identificaban como enemigos de las tribus sedentarias, de los españoles, de los mexicanos y de los angloamericanos. Actualmente se han mezclado con otras etnias, incluyendo la blanca. A ellos pertenece la más extensa reserva individual de cualquier grupo nativo estadounidense, al abarcar más de 60.704 kilómetros cuadrados.


Profecía “Tiempo del fin”
El folklore oral navajo advierte sobre el “Tiempo del Fin”. Esperan una Nueva Fe que venga hacia ellos, como el amanecer. Sólo unas pocas personas que están listas para el evento lo notarán cuando inicie. Un tiempo después más y más personas lo verán y eventualmente la Tierra entera lo hará. El cántico navajo detalla los dos signos del nuevo Espíritu: 
  1. Una Estrella de Nueve Puntas que vendrá del este y unirá a toda la humanidad con amor. 
  2. Un cacique del este tendrá un tocado con doce plumas. Cada pluma simboliza un principio espiritual que él enseñará.
Extracto del Cántico de Unidad Navajo:
En el Día de la Unidad caminarás en belleza; la belleza caminará frente a ti; la belleza caminará detrás de ti; estarás rodeado por belleza. A través de la bellas enseñanzas de un nuevo Profeta de Dios, estos significados se volverán muy claros. El hombre en esta era ha encontrado muchas maneras de crear belleza. Con estas cosas bellas ahora debemos tener mentes bellas. Con mentes bellas tendremos corazones bellos. Con corazones bellos hablaremos con belleza. El hablar de todos los hombres será bello… Aquellos que hablen con habla bello liderarán el mundo a la belleza… El centro de este habla bello viene de una Montaña Sagrada.
Interpretación de los cánticos antiguos Navajo 
El que es todo sabio, todo lo sabe, traído al pueblo Navajo como un libro sagrado, el indio Navajo no podía escribir en ese momento, así que se le dio al pueblo navajo en forma de cánticos. Cantar es hablar en rimas como la poesía, para que la sabiduría antigua sea recordada por más tiempo. Este canto es como las Sagradas Escrituras. Le dice a los indios lo que debe buscar durante el “tiempo del fin” cuando Él regrese a la gente otra vez.
Uno de los hombres de la Santa Medicina dijo que el ‘tiempo del fin’ son como dos fases más para subir hacia adelante: la primera es que el Espíritu de la gente vive de nuevo, y en segundo lugar, las personas deben fundirse en uno, lo que significa que se practique el verdadero amor entre las personas. En el canto Él (el Gran Espíritu) ha dicho que él es esperado en el este, pero también es esperado en el oeste. Como Él viene y trae estas buenas cosas del espíritu y del amor, será la ocasión más feliz y glorioso.
La ‘fusión en uno’ es como la maravillosa sensación de la niña Navajo cuando ella se enamora y le dice a su amado “¡Hey John, cómo me derrito cuando lo veo!” Pero el amor del Gran Espíritu y de la humanidad que viene en el Nuevo Día es tan grande que las aflicciones de todo el mundo y sus peligros no pueden de ninguna manera hacernos daño.
En los cantos que dice que cuando este nuevo día viene a nosotros es como el nacimiento de un nuevo bebé, al igual que una madre que su nuevo bebé a casa desde el hospital. Todo el mundo en ese hogar llora “” déjame sostener al bebé! “Incluso las abuelas, hasta en los más pequeños, todos gritan:” Déjame sostener al bebé; es tan limpio; es tan fresco; es tan maravilloso! “Así que la nueva religión es limpia y fresca de la misma manera, ya que no tiene ninguno de los prejuicios y malentendidos que las religiones más antiguas han acumulado a lo largo de los siglos.
La nueva fe viene también a los indios como el Sol al amanecer. Cuando sale el sol toca los picos y colinas en primer lugar con su luz; luego, lentamente se mueve hacia abajo en los cañones. La luz es visible a primera sólo para unos pocos que están despiertos, en lo alto y ven. Algunos de los navajos y los demás pueblos indios son como la gente en un profundo cañón. Están escuchando la voz del Gran Creador, pero no saben dónde buscar todavía, porque las sombras oscuras les ciegan. Pero hay algunos indios que si están en las cimas de las montañas y comenzarán muy temprano a bailar y cantar con alegría cuando vean la gloria que viene.
El hecho de que se dice que la nueva luz que viene como el amanecer nos advierte que, incluso cuando la luz del sol temprana se levanta a través de la bruma de la mañana y poco a poco se aleja de las sombras oscuras de los cañones, por lo que la llegada de la Nueva Enseñanza no será ampliamente visible al principio, pero llegará en los comienzos sólo aquellos cuyos cuyos ojos y oídos espirituales están abiertos. Se enseña, sin embargo, en los cantos que incluso las personas a lo largo de los cañones oscuros oirán la voz del Gran Espíritu y van a buscarla hasta que reciban la luz del nuevo día. Muchos de los navajos creen ahora que esta gloriosa luz ha llegado, pero hay que buscarla con corazones comprensivos, como niños perdidos buscan por su padre en el desierto.
Los cantos dicen que hay dos signos del nuevo espíritu que todas las personas deben buscar. El primer signo es la estrella señalada nueve que debe venir desde el este. El número nueve es el signo de la más alta unidad, para todos los miembros se pueden encontrar en este número, por lo que todas las religiones y razas y naciones se reunirán en el amor y la unidad bajo el signo de la estrella señalada nueve. (NOTA: la estrella señalada nueve es uno de los símbolos de la Fe Baha’i) Otro signo de esta venida es que habrá un gran jefe en el este que llevará (simbólicamente) un tocado con doce plumas. Los cantos dicen que estas doce plumas significan doce grandes principios que Él traerá a la humanidad. Si buscamos cuidadosamente encontraremos que estos doce principios de la unidad del mundo ya han venido al mundo, e incluso en el día de hoy, están empezando a unir a la gente en la unidad, la comprensión y el amor.
En el Canto de la Unidad, El Grande dice que Él vendrá como el amanecer y como el Pastor que reune a su rebaño y lleva a todas las ovejas vagando juntas de nuevo. En el Día de la Unidad va a caminar en la belleza; la belleza caminará delante de ti; la belleza se dirigirá detrás de usted; usted estará rodeado de belleza. A través de los hermosos escritos de un nuevo profeta de Dios, estos significados se volverán muy claros. El hombre mismo en este mundo ha encontrado muchas maneras de crear belleza. Con todas estas cosas hermosas, ahora debemos tener hermosas mentes. Con hermosos corazones vamos a hablar en la belleza. El discurso de todos los hombres girará en torno a la belleza.
De nuevo en otro lugar en los cantos, Él dice que los que hablan con un hermoso discurso será llevados al mundo a la belleza y Él dice que el centro de este hermoso discurso viene de una Montaña Sagrada. ¿Cuál es la mayor Montaña Santa en el mundo? ¿No es el monte Carmelo en Tierra Santa, donde la Biblia dice “? … La hermosura del Carmelo y de Sarón, ellos verán la gloria del Señor” – Isaías 35: 1-2 Esto está estrechamente relacionado con el Día Prometido del Espíritu Nuevo, cuando “el yermo se gozará y florecerá como la rosa.” Hoy en día, el Monte Carmelo, que, sólo hace unas décadas era más que desierto, ahora está cubierto de hermosos jardines. A partir de ahí empezamos a escuchar el mensaje de la Belleza y del Espíritu que está despertando el mundo. Así son las profecías de todos los pueblos del Día de la Unidad, que se están cumpliendo.

Estas profecías del Navajo predicen claramente la venida de Bahá’u’lláh  con el símbolo de la estrella señalada nueve.

Fuentes: 
Autora: Annie Khan

No eres Tú, soy Yo…Viktor Frankl.

Ensayo de Viktor Frankl


Ensayo de Viktor Frankl



Este es un ensayo de Viktor Frankl, neurólogo, psiquiatra, sobreviviente del holocausto y el fundador de la disciplina; que conocemos hoy como Logoterapia.


No eres Tú, soy Yo…
¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?…
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?…

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.
Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.
Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.
No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos “lastimaron”, siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.
Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:
“Necesito que Enrique me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace… siento que me muero”.

¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente ésa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente… ¿no será un calvario voluntario para nosotros?
No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.

Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: “Mi amor, me haces tan feliz”, “Sin ti me muero”, “No puedo pasar la vida sin ti”, son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.

Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.
La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella… ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

“Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas-la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino”.


La Logoterapia es conocida en el mundo como la Tercera Escuela de Psicoterapia Vienesa, fue fundada por Viktor Emil Frankl, neuropsiquiatra judío – vienés, sobreviviente a cuatro campos de concentración durante la segunda guerra mundial. Durante su cautiverio comprobó y enriqueció los conceptos y postulados en los que venía trabajando años atrás. El holocausto fue para él una experiencia que marcó su vida y le dejó grandes aprendizajes que da a conocer en su famoso libro El hombre en busca de sentido, obra que ha vendido más de 20 millones de copias en varios idiomas.
La Logoterapia del Dr. Frankl resulta cada vez más vigente en un mundo que padece un gran Vacío Existencial que se manifiesta en altos índices de adicción, violencia, depresión, suicidio. 
En palabras de Frankl, las personas de las sociedades modernas tienen cada vez más medios para vivir y cada vez menos un para qué vivir.
El sentido de la vida es la máxima motivación en el ser humano. La Logoterapia ofrece valiosas herramientas para vivir con más significado.



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lunes, 9 de enero de 2017

Sabiduría Comanche.





Ojo de águila era un audaz niño piel roja, ansioso por alcanzar la edad de caza que aún se le vetaba. Bien sabía que para emprender la larga marcha en busca de alimento había de ser entrenado durante más de seis lunas por un experimentado cazador. No se cansaba de preguntar a su madre una y otra vez, por el anhelado momento en que dejara atrás el campamento para disfrutar de estas jornadas con el resto de los pieles rojas. 

- Madre… ¿cuándo podré yo ir a cazar? – decía Ojo de águila mientras curtía pieles.
- Pronto hijo… – decía con resignación y cierta pena al ver las ganas que brotaban de los ojos del niño.
- Madre… ¿cuándo podré aprender? Soy suficiente mayor… – decía mientras salaba las pieles para su conservación.
- No, no lo eres… – volvía a repetir siguiendo con sus tareas. 

Cada día que precedía a la cacería era la misma tarantela, y obtenía siempre las mismas respuestas de su progenitora. Entonces triste seguía su faena. Ojo de águila sabía distinguir con precisión las diferentes huellas de animales y las voces de apareamiento, además de ser un gran tirador con arco. A pesar de sus habilidades, no era suficiente para el resto de los hombres que se burlaban de él desde lo alto de su hombría. 

Uno de esos días predecesores, Ojo de águila se mostró callado y pensativo tras la negativa de su padre a acompañarles. Al caer la noche fingió estar muy cansado y pronto se acurrucó bien abrigado a la espera de que la luna dejara paso a la mañana. Con un sigiloso despertar preparó alimentos, agua, abrigo y una afilada vara de arce que bien le serviría como arma. 
Entonces siguió a los cazadores manteniendo una distancia prudencial. No debían percatarse de su presencia. Observaba con atención cada uno de sus pasos en la lejanía y cuando hubo caído la tarde una colina les sirvió de refugio para dar caza a los ciervos, los mensajeros de las buenas y las malas noticias. 



Encendieron un fuego para cocinar algunos alimentos y resguardarse del frío. Ojo de águila se dispuso a imitarles con la mala fortuna de darse cuenta demasiado tarde que había olvidado la yesca y el pedernal. Si no quería morir de frío debería acercarse al campamento, pero la desobediencia de la que hacía gala le traería una gran reprimenda que no estaba dispuesto a soportar. 

Muerto de frío y hambre, sin fuego al que arrimar su menudo cuerpo, el muchacho estaba decidido a no acercarse al grupo por miedo al castigo que caería sobre él, pero las circunstancias, una vez más, le obligaron a tomar una decisión que no era más que otra forma de mala suerte. Un puma rugió tras él y asustado olvidó sus divagaciones mientras corría despavorido en dirección a los cazadores. Sus predicciones no resultaron erróneas y los pieles rojas le propinaron una descomunal paliza recordándole la mala elección que le había hecho tomar su desobediencia, al tiempo que se burlaban de él por su cobarde huída del predador. 

A la mañana siguiente, enfadado aún y con cierto sarcasmo e ironía, el jefe del grupo le ordenó que se mantuviera aguardando en el campamento mientras ellos cazaban. Ojo de águila no pudo aguantar mucho tiempo inmóvil, nuevamente, desobedeció sus órdenes y abandonó el lugar. No hubieron pasado más de unos minutos cuando una fiera tormenta de nieve le salió al paso, borrando las huellas que le permitieran el regreso y dejándole totalmente desorientado y confundido, pues ésta trajo consigo una densa niebla que apenas le permitía verse los dedos de las manos frente a él. 


Cuando amainó, el muchacho se encontraba totalmente perdido y sin rumbo. A lo lejos pudo ver entonces la silueta de un gran animal. Al acercarse advirtió que se trataba de un búfalo blanco, animal mágico y sagrado entre todas las tribus de pieles rojas. Con el miedo emanando de cada uno de sus poros, Ojo de águila osó acercarse al mamífero con sopesada lentitud. El búfalo le miró piadoso y se dejó acariciar. Momentos después, el animal empezó a caminar llevando al niño camino del campamento. Una vez allí, el búfalo desapareció entre la niebla, fundiéndose con ella mientras se alejaba. 


La reprimenda del jefe piel roja no fue pequeña y cuando Ojo de águila contó lo sucedido suscitó una gran carcajada entre los componentes de su grupo que, burlándose propinaron varios golpes al chico. Pero el jefe, tras escuchar la historia y meditarla durante un instante, apremió el cese de aquel jolgorio y procedió a relatar desde lo profundo del recuerdo. 

- Hijo… – dijo con una voz profunda y algo rasgada en su idioma indio – lo que has visto bien me recuerda a una historia del pasado. Cuando viajé al sur tenía tu edad. Allí había un grupo enemigo de hombres que mataban.., que destruían todo lo que a su paso encontraban. Eran malvados seres de piel blanca, con armaduras brillantes y palos cortantes, que cabalgaban sobre caballos. Cuando arreció el frío invierno, tu abuelo y yo nos vimos en la necesidad de huir de aquella amenaza junto con nuestras familias. Pero nos perdimos – miraba hacía el cielo, como esperando una aprobación para seguir hablando – nos perdimos y no teníamos los víveres necesarios para subsistir, no teníamos que comer y el frío atenazaba nuestros huesos y el de la gente más anciana de la tribu. 

Tu abuelo entonces se aventuró a la caza de algún animal para mitigar el hambre que a todos nos mordía el estómago. Le estuvimos esperando mucho tiempo hasta que finalmente apareció arrastrando un ciervo. Delante de él, un búfalo blanco le guiaba. Cuando llegaron el búfalo le miró a los ojos y dio la vuelta, al poco ya no estaba y tu abuelo nos contó que se había perdido. El animal mágico le había llevado hasta aquel ciervo y luego le había enseñado el camino de vuelta al campamento, guiándole hasta donde todos nos encontrábamos. – Miró a todos los presentes con solemnidad – Gracias al búfalo blanco sobrevivimos y pudimos seguir avanzando hasta estas tierras salvas de cualquier peligro blanco.

- Entonces – el chico miraba con recelo a la espera de ser nuevamente azotado.
- Yo te creo – puso la mano sobre el hombro del chico – y te digo que el día de mañana serás un gran chamán, cuando no un gran jefe. 

Aquel día Ojo de Águila empezó a notar como dejaba de ser niño para convertirse en hombre. Nadie más se burló de él, ni en ese momento ni en ningún otro. Con el tiempo fue respetado y amado. Creció y sus hazañas forjaron leyendas. Nunca más volvió a ver al gran búfalo blanco. En cambio, la magia sacra que viera en aquellos ojos perduró para siempre en su corazón, cobrando vida en sus sueños de brujo. 




Fuente: todolocreadoanteshasidopensado

jueves, 5 de enero de 2017

Filosofía de Sankhya de la India.

Según el Samkhya, una de las seis escuelas ortodoxas de filosofía de la India, y que tradicionalmente se considera que fue fundada y desarrollada por el sabio Rishi Kapila, quién percibió los principios o elementos del Universo, en la que se fundamentan los conceptos básicos del yoga y el ayurveda. Todo lo que cambia, ya sea físico o mental, pertenece al mundo de Prakriti. El término Prakriti hace referencia a la Naturaleza primordial del mundo manifestado, es decir de todo aquello que percibimos. Todo lo que percibimos, ya sean imágenes, sonidos, pensamientos, incluso nuestro sentido del Yo, es una manifestación de esa naturaleza primordial o Prakriti.



Estos principios son:

  • Prakriti
  • Mahad o Intelecto Cósmico.
  • Ahamkar o Ego.
  • Cinco elementos básicos – Panchamahaboots: Éter (Aakash), aire (Ain), fuego (Agni), agua (Jala) y tierra (Prithvi).
  • Cinco facultades sensoriales: oído, piel, ojos, lengua, nariz.
  • Cinco órganos motores: boca, manos, pies, órganos reproductores y órganos excretores.
  • Cinco sentidos o Tamatras o Jamendriyas: oído, tacto, vista, gusto y olfato.
  • La mente.
Las Gunas son las tres cualidades o energías esenciales para la creación de cualquier sustancia o actuación en el Universo.

  • Tamas: energía de la inercia, apatía, dejadez, pereza, aburrimiento, pesadumbre, melancolía, oscuridad, tristeza, ignorancia, atolondramiento. El “yo” inconsciente.
  • Rajas: energía de la acción, movimiento dinámico, voluntad, agitación, lucha, superación, conquista, triunfo, poder, fama. El “yo” como acción egoica.
  • Sattva: energía de equilibrio, estabilidad, pureza, luz, el despertar, virtud, bondad, humildad, compasión, generosidad, conocimiento, creatividad y sabiduría liberadora. El “Yo” supraconsciente.
Estas tres energías o cualidades, también pueden traspasarse a los objetos y todo lo que conforma esa naturaleza de Prakriti, incluso los alimentos. Por ejemplo: una piedra será más tamásica e inerte que el sol, lleno de vida y de luz, sattvico; los alimentos de difícil digestión, muy ácidos y picantes, están considerados rajásicos; una fruta o alimento fresco, será mucho más sattvico que un alimento preparado y envasado, sin vida.

Características psicológicas de Tamas

  • Las personas con este tipo de energía no tienen confianza ni con ellos mismos ni con los demás.
  • No hacen ningún esfuerzo para aprender, ni por superar la ignorancia básica de la mente (Avidya).
  • No están motivados por nada. No expresan ni felicidad ni dolor.
  • Sienten un fuerte miedo ante el dolor y hacen caso omiso de las necesidades vitales de su cuerpo y del cuidado de su salud.
  • No tienen conciencia de una dieta adecuada, por lo que consumen alimentos que son dañinos para su salud física, emocional y mental.
Características psicológicas de Rajas

  • Personas dinámicas e irregulares, por lo que les cuesta conseguir sus objetivos y metas en la vida.
  • Cambiantes en sus decisiones y reorganizan la vida con frecuencia.
  • Interesadas por el prestigio, el poder, la fama, a nivel profesional y personal.
  • Poseen coraje y valor, pero no dudan en manipular o dominar a los demás para conseguir sus fines.
  • Tienden a no estar satisfechos con lo que tienen y siempre buscan más y más. Se fijan más en la hierba del vecino que en la propia.
  • Son ambiciosos y pueden mostrarse coléricos, soberbio, egoístas, envidiosos, celosos, intolerantes, arrogantes, vanidosos y prepotentes.
  • Tienen una actitud exagerada de ante el dolor y el placer. Y suelen ser personas con alta tendencia al victimismo.
  • Al estar activos suelen estar afectados por el exceso de dolor, fatiga, ansiedad, tensión, estrés.
  • Consumen excesivamente alimentos fuertes, de difícil digestión, muy especiados y ácidas, carne, etc.
Características psicológicas de Sattva

  • Personas con voluntad genuina, un conocimiento puro, buen intelecto y buena capacidad de adaptarse a las vicisitudes de la vida.
  • No pretenden imponerse ni gobernar o manipular a los demás.
  • Están satisfechos con lo que tienen, y están más en el ser que en el poseer.
  • Son capaces de aceptar y controlar sus emociones sin apegarse a ellas, ni generan rechazo o aversión. Son flexibles y tolerantes.
  • Viven de modo puro, teniendo en cuenta su alimentación, sus pensamientos y su relación con la creación divina.
  • Poseen una gran intuición sabiendo discernir qué es lo mejor para su cuerpo, su mente y su alma.
  • Poseen una gran curiosidad para aumentar su conocimiento, experiencias y sabiduría.
  • Son creativos y suelen conseguir sus metas en la vida.
  • Saben manejarse con el sentimiento de soledad, y evitan tanto la dependencia emocional cómo la simbiosis afectiva.
  •  Suelen tener buena salud y tienen una actitud serena ante enfermedad, la vejez y la muerte.
Conclusión

El trabajo interior para llevar una vida armónica, consiste en utilizar todas las técnicas milenarias del yoga para erradicar la energía de inercia de “tamas” utilizando las mejores energías dinámicas de “rajas”; después, apoyándonos en las energías creativas de “sattva” ir consiguiendo sujetar, calmar y suavizar “rajas”. Y por último… desarrollar, ampliar, desplegar y perfeccionar las energías liberadoras de Sattva.

Leyes Universales (3): Ley de la Abundancia - David Topí.



Esta es la tercera entrega de la serie Leyes Universales. 


Seguimos con nuestra serie descriptiva  de las Leyes Universales, y hoy vamos a explicar la Ley de la Abundancia. Esta ley nos dice que “El universo es infinito. Todo aquello que deseas tiene el potencial de ser creado desde tu propio interior”
abudance

El universo es pura energía. La Tierra es energía. Nosotros somos energía. Nuestra vida y todo lo que contiene es energía, y esta energía es inagotable, ilimitada y siempre disponible. Esta energía puede transformarse en absolutamente todo lo que queramos, pues no es más que un gran montón de plastilina de la cual podemos coger un trozo y moldearlo con la forma que queremos que tenga, y encima, quedárnoslo para nuestro disfrute. Vivimos en un universo y un mundo de abundancia, aunque la mayoría de nosotros hemos aprendido que vivimos en un mundo de escasez, donde no hay bastante y donde efectivamente, se manifiestan realidades en las cuales no hay bastante de nada, por no decir que hay escasez de todo.La Ley de la Atracción nos dice que aquella vibración que emitimos, es la que atrae a nosotros aquellas cosas y situaciones que tenemos alrededor y que resuenan con nuestra frecuencia, la Ley de la Creación Consciente nos dice que si aprendemos a emitir cierto tipo de vibraciones, atraeremos exactamente aquello que deseemos, y la Ley de la Abundancia nos confirma que no existen limites para aquello que podemos manifestar.


Limitaciones auto-impuestas

Desde un punto de vista físico, energético, no existe ninguna limitación en la fuente de energía que existe en todo y en todos y que podemos usar para moldear nuestra vida a nuestro antojo. Que sepamos y podamos hacerlo es otro tema, pues la sociedad nos impone unas creencias y limitaciones muy fuertes sobre cuanto podemos tener,  cuanto podemos desear, o  cuanto merecemos. Todos tenemos bloqueos, sentimientos de culpa, ideas pre-concebidas, miedos, que nos impiden, consciente o inconscientemente, darnos cuenta del potencial existente ahí fuera, o mejor dicho, en nuestro interior, para jugar y moldear esa energía según nuestros sueños.
Eliminar esas creencias limitadoras no es trabajo de un día, pues están bien puestas en nosotros, pero eso no significa que el universo no sea un infinito recurso que nunca se acaba y que siempre está a nuestra disposición.

Competir para tener más

Estamos tan centrados en la idea de la escasez, que siempre competimos por todo para conseguir cosas antes de que los demás “terminen con ellas” o “nos quedemos sin nuestra parte del pastel”. La competición entre las personas es el reflejo de la mentalidad de que “no hay bastante” para todos. Imaginaros si todos pudiéramos ser, hacer y tener absolutamente todo lo que quisiéramos. ¿En que sana cabeza entraría la idea de pelearnos o discutir por algo si todo el mundo puede tener todo lo que quiere? Sin embargo, puesto que la mentalidad humana y la mente colectiva han creado una realidad común para todos, en la que la norma es pensar que nunca hay bastante, estaremos siempre compitiendo, en cierta forma,  para no ser quien se quede sin su parte.  Si cambiáramos la forma de ver el mundo, siempre habría bastante.  Si algo físico se “agotara”, se crearía otro equivalente inmediatamente y el ciclo seria infinito. Si se trata de algo no físico, ni siquiera tiene sentido plantearse que vayamos a quedarnos fuera del reparto. Que queremos, ¿mas poder? ¿mas amor? ¿mas riqueza? ¿mas carisma? ¿mas amistad? ¿mas control? De todo eso hay en el Universo, vibrando en la piscina de energía en estado potencial, todo lo que queramos y mas. Solo es cuestión de saberlo materializar.

¿Cuando tenemos bastante?

Uno de los problemas de nuestro condicionamiento es que nunca tenemos bastante, o creemos que no somos bastante “algo” (bastante buenos, bastante valientes, bastante libres, bastante independientes, etc). La verdad es que somos mas que bastante para todo. En este mismo momento, somos perfectos, completos y enteros tal y como somos. La cuestión de desear más no es sino la consecuencia de que nuestro ser esta siempre creciendo y expandiéndose, lo cual trae la sensación de que debemos alcanzar más y tener más para estar completos. Pero, en el momento en que llegamos a ese nuevo nivel en el cual tenemos lo que ayer queríamos, estamos de nuevo creciendo, intentando llegar a otro nivel, y ya deseamos más de nuevo. Porque seguimos evolucionando y seguimos buscando nuevas experiencias, a nivel espiritual, y eso se transforma en la idea de que hay que tener y querer mas. El problema es que si siempre estamos mentalmente con la sensación de que “no es suficiente”, ¿cuando conseguiremos por fin sentir que tenemos lo que queríamos? ¿en que momento será suficiente? ¿cuando estaremos satisfechos? La respuesta es que nunca lo estaremos.

Si siempre miramos hacia el exterior, a las circunstancias y eventos, esperando que se conviertan en algo que nos de “más”,  jamás estaremos un estado de aceptación de lo que somos ahora, en el presente, apreciando lo que ya tenemos. Si continuamos buscando en el exterior, a la caza de cosas para sentirnos llenos, jamás estaremos satisfechos, pues ahí fuera siempre hay más por coger, por obtener y por acumular.
Cuando vives a partir del sentimiento que aquello que tienes ahora es perfecto, que tienes lo que necesitas en este mismo instante, la vida se vive a través de una gran paz. No se trata de conformarnos, sino de aceptar que ahora, en este momento, somos seres completos y en evolución, y que a medida que evolucionemos iremos adquieriendo aquello que nos sea necesario.

Agradecer lo que uno tiene en estos momentos proporciona la tranquilidad y la alegría de saber que se pueden manifestar muchas más cosas; ese sentimiento dará paso a una seguridad de que no es necesario competir para obtener lo que uno quiere, para sentirse feliz, y esa vibración de felicidad será la que atraiga a nuestra realidad situaciones y cosas que sigan perpetuándola.

Las manifestaciones más impresionantes ocurren cuando nuestro estado interior es aquel que resuena con la satisfacción de saber que todo es perfecto en estos momentos y que estamos en paz con nosotros mismos por ello. El amor perfecto, el trabajo perfecto, el entorno social ideal o los recursos materiales, todo puede ser manifestado a partir del sentimiento de que las cosas están bien tal y como están, y el potencial para cambiarlas esta todo dentro de nosotros, y nunca fuera.
Cuenta tus bendiciones, aquello que tienes, y verás que tu vida es mucho mejor de lo que te habías planteado que era, y , por supuesto, sigue evolucionando y creciendo, pero siempre sabiendo que el potencial para tener todo lo que deseas está todo en tu interior, y que solo es necesario activarlo para llegar a disfrutar de la abundancia del Universo.

   La Ley de la Abundancia