miércoles, 2 de septiembre de 2015

Perdido en Maya: El mundo de las ilusiones.


Maya es el antiguo concepto de los Vedas, en la India, recogido luego posteriormente en el Tantra, en el Yoga, en el Budismo, en el Zen y en la mayoría de las tradiciones espirituales de Oriente, e incluso con otros términos, en el chamanismo occidental o el chamanismo tolteca de los originarios americanos.

El concepto de Maya, conocido por los antiguos videntes de la India, establece que el mundo material que percibimos, que nos parece tan sólido, tan ineludible, y con una existencia real, tan independiente y completamente separada de nosotros, no es sino el reflejo, la proyección cuántica en un universo de energía, de nuestro propio pensamiento, de nuestra percepción.

El concepto de Maya ha sido interpretado, sobre todo en el Budismo, como "Ilusión". Pero no es que el mundo que vemos sea exactamente una ilusión, en términos de irrealidad. El mundo que vemos es completamente real mientras creemos en él, aunque es una fabricación de nuestra propia mente. Aquello en lo que ponemos nuestra creencia, aquello en lo que ponemos nuestra fe, es nuestro mundo, con absoluta realidad para nosotros.

El concepto de Maya es una verdad corroborada completamente por la ciencia moderna, especialmente por la física cuántica. Lo que la física cuántica ha encontrado y asombrosamente demostrado, es que la realidad de la materia es no materia. Que cuando van a buscar la última partícula, la última pieza, el último ladrillo componente de la materia, lo único que encuentran es vacío. Lo único que encuentran es un mar infinito e indefinible de energía, un campo unificado de energía, un campo de infinitas posibilidades, donde todo está interconectado, independientemente de la distancia, donde rigen unas leyes diferentes a las experimentadas en nuestro mundo de la materia, y donde... la energía responde a la mente y a las emociones humanas. De esta forma, la ciencia, corrobora el antiguo concepto de Maya y demuestra el gran poder creativo del pensamiento humano, que no es otro que el Poder del Espíritu, del Universo, de Dios en nosotros.

Este poder podemos utilizarlo desde la creencia de la mente dormida y separada de todo lo que la rodea, desde la identificación con el ego, la entidad inconsciente y automatizada que ha dominado la mente humana durante milenos, o desde la Mente Superior, la conexión con el Ser que realmente somos, el Poder de Dios en nosotros.

Todo el trabajo del Yoga, del Budismo, ha sido siempre trascender esa mente pequeña, el ego, para, principalmente en el Tantra, a través del corazón acceder al poder del Cristos en nosotros (Cristo = El ungido, por el Espíritu).

Cada uno de estos lados da origen a un mundo diferente.

El ego, la mente ordinaria, unida al miedo, a las emociones, a la separatividad, da origen a un mundo de muerte, de enfermedad, de sufrimiento y de guerra. El mundo del tiempo, donde la mente humana ha estado atrapada por milenios. La mente dormida, encerrada en la habitación del sótano de un gran palacio con múltiple moradas, y olvidada de su propia identidad. Es la prisión de la mente, descrita perfectamente en una de las principales canalizaciones de los últimos años en el mundo del cine: MATRIX (1).

El ego es una entidad que se ha ido formando en la mente humana, llegando a tomar autonomía propia y esclavizándola a todo el mundo de creencias que alberga. De esta forma, el ser humano en general, ha estado utilizando todo el poder cuántico del universo, desde esa visión restringida de sí mismo y de lo que le rodea.

Desde el otro lado, la mente que se ha sanado a sí misma, la mente que ha dejado atrás el ego y ha conectado con el Ser Superior, que se ha entregado y rendido al poder del Espíritu, el mundo al que se da origen es un mundo ligado al Verdadero Poder: el poder de Dios en nosotros. Este poder es un poder ligado al amor, a la unión con todo, a la intemporalidad, a la verdadera creación, a la Dicha. Es lo que el Yoga ha denominado siempre como la Realización (hacer realidad) de Dios en nosotros y ha ligado siempre al concepto de "Ananda" (dicha), "Satchidananda" (existencia absoluta, conocimiento absoluto y dicha absoluta).

Ese es el trabajo de la Iluminación o el Despertar, donde la humanidad se encuentra ahora ineludiblemente.

 

La visión del Tantra, como vía ancestral ligada al yoga, comparte los planteamientos referentes a la irrealidad última del mundo, pero desde su visión no dualista llevada de forma congruente a sus últimas consecuencias, comprende que no es posible establecer diferencias, que Todo es Uno en el Universo. Que sólo existe Dios y nada más que Dios y que lo de arriba es igual a lo de abajo, el Cielo es igual a la Tierra. Desde esta perspectiva, el Tantra no entiende la liberación como un despertar a nuestra verdadera naturaleza (iluminación) para “escaparse” del mundo. Tradicionalmente esa ha sido la visión de la liberación del Yoga y del Budismo. El Tantra entiende que, aunque creación de la mente, la Tierra, el mundo, es también Dios y que nuestra misión aquí no es precisamente escaparnos, sino unir lo de arriba y lo de abajo, la Tierra y el Cielo, llevando la conciencia de Dios a la materia. El mundo material no es sino un experimento de Dios consigo mismo. Dios “baja” a la materia y se olvida de sí mismo y es a través del trabajo de “recordarse”, como se unen los opuestos, se cierra el círculo y la Tierra se une al Cielo. Una visión que por otra parte encaja perfectamente con las palabras de Jesucristo en el Evangelio de los Esenios: “al final del tiempo, la Tierra será como el Cielo”.

 

 

Bibliografía interesante:
- El Tao de la Física. Frijoj Capra (Ed. Sirio).

- Todos los libros de Castaneda, como una visión comparativa de esa otra
realidad:

• Las Enseñanzas de Don Juan
• Una Realidad Aparte
• Viaje a Itxlan
• Relatos de Poder
• El Conocimiento Silencioso

- El Evangelio de los Esenios
. Traducción del Dr. Edmond Bordeaux
Székely (Ed. Sirio).

 

 
 
(1)  La película Matrix (Matrix I, descartando la II y mayormente la III, en nuestra opinión, como extensiones más bien comerciales de la primera) es una canalización de completo simbolismo Vedanta, dada al mundo para que comprenda en su lenguaje actual (de acción, tiros y violencia…). Todos los componentes de la visión de Maya y de su liberación están recogidos en la película.

"El mundo es una creación de la mente" ---> Entrevista con David Icke, coguionista de Matrix



Información facilitada por el sitio web
Ascensión / Tantra Nueva Tierra.

 

UN MENSAJE DE UN NATIVO AMERICANO, GUARDIÁN DE LA SABIDURÍA.



UN MENSAJE DE UN NATIVO AMERICANO, GUARDIÁN DE LA SABIDURÍA

 
Civilizaciones Antiguas
Lo último que esperaba ver en una tarde de octubre explorando en un cañón remoto del área de Cuatro Esquinas en el noroeste de Nuevo México, era un Nativo Americano guardián de la sabiduría caminando hacia mí en el mismo camino. Sin embargo ahí estaba, de pie en la cima de la pequeña inclinación que nos separaba en la convergencia de nuestros senderos ese día. No estoy seguro de cuánto tiempo él había estado allí. Para cuando lo vi, él estaba sólo esperando, vigilándome mientras yo caminaba con cuidado entre las piedras sueltas del sendero. El sol decreciente creaba un fulgor que lanzaba una sombra profunda a lo largo del cuerpo del hombre. Al levantar mi mano para bloquear la luz de los ojos, podía ver unos cuantos mechones de pelo a la altura de los hombros que batían contra su cara.  
 
El parecía tan sorprendido de verme como yo. El viento me llevó el mensaje de su voz al colocar las manos ahuecadas a los lados de su boca. 
 
-Hola! gritó
 
-Hola! le respondí. ‘No esperaba ver a nadie aquí a esta hora del día’. Acercándome un poco, le pregunté ¿cuánto tiempo has estado mirándome?
 
No mucho’ respondió. ‘Vine aquí a escuchar las voces de mis ancestros en esas cuevas’, me dijo, apuntando con un brazo hacia el otro lado del cañón.
 
El sendero en el que estábamos serpenteaba a lo largo de una serie de sitios arqueológicos construidos casi once siglos antes por un clan misterioso de personas. Nadie sabe de dónde vinieron o quienes eran.  
 
Sin evidencia de la evolución de sus habilidades en el tiempo, la gente a quienes los nativos modernos simplemente llaman ‘los antiguos’ apareció un día en la historia trayendo consigo la tecnología más avanzada vista en Norteamérica durante otros miles de años.  
 
De los edificios de cuatro pisos de altura y perfectas kivas (estructuras ceremoniales redondas) de piedra enterradas en el suelo a los amplios sistemas de irrigación y los cultivos sofisticados que los sostenían, este lugar parece justo haber aparecido un día. Y entonces quienes lo construyeron simplemente se fueron.
   
Justamente desaparecieron.
 
Los antiguos dejaron unas cuantas señales preciada para decirnos quienes eran. Con la excepción del arte rupestre en las paredes del cañón, no se encontraron nunca registros escritos. No hay sitios de enterramientos masivos o cremaciones, ni instrumentos de guerra. 
 
No obstante la evidencia de su existencia está allí: cientos de edificaciones antiguas en un cañón de once millas de largo y una milla de ancho en una esquina remota de un cañón desolado en el noroeste de Nuevo México.
 
He ido a caminar por este sitio a menudo, sumergiéndome en la extraña belleza de la desolación abierta y sintiendo el pasado. En esa tarde de octubre, tanto el guardián de la sabiduría como yo habíamos venido a lo alto del desierto el mismo día y por la misma razón. Al intercambiar nuestras creencias respecto a los secretos allí guardados todavía, mi nuevo amigo compartió una historia.
 
Hace mucho tiempo, nuestro mundo era muy diferente de la forma en que lo vemos hoy’ comenzó el guardián de la sabiduría.
 
Había mucha menos gente y vivíamos más cerca de la tierra. La gente conocía el idioma de la lluvia, de los cultivos y del Gran Creador. Ellos hasta sabían cómo hablarle a las estrellas y a la gente del cielo’.

Ellos estaban conscientes de que la vida es sagrada y que viene del matrimonio entre la Madre Tierra y el Padre Cielo. En este tiempo había un equilibrio y la gente era feliz”.  
 
Recordando los Regalos de Nuestros Ancestros
 
Yo sentí algo muy antiguo bien dentro de mí al escuchar la voz suave del hombre hacienda eco contra las piedras de arenisca que nos rodeaban. De pronto, su voz cambió a un tono de tristeza.
 
Entonces ocurrió algo, dijo él. ‘Nadie sabe bien por qué, pero la gente comenzó a olvidar quienes eran. En su olvido, comenzaron a sentirse separados – separados de la tierra, entre sí, y hasta del que los creó. Estaban perdidos y vagaban por la vida sin dirección ni conexión.’

En su separación, ellos creían que tenían que luchar para sobrevivir en este mundo y defenderse contra las mismas fuerzas que les dieron la vida que habían aprendido a vivir en armonía y confianza. Pronto toda la energía de ellos la utilizaban para protegerse del mundo que les rodeaba, en lugar de hacer la paz con el mundo dentro de ellos.

Inmediatamente la historia del hombre resonó conmigo. ¡Al escuchar lo que me decía, sonaba como si estuviese describiendo a los seres humanos de hoy! Con las pocas excepciones de culturas aisladas y bolsones remotos de tradición que todavía quedan, nuestra civilización realmente se enfoca más en el mundo que le rodea y menos en el mundo interior. 

Dedicamos cientos de millones de dólares cada año a defendernos de enfermedades y tratar de controlar la naturaleza. Al hacerlo, quizá nos hemos desviado aún más de nuestro equilibrio con el mundo natural que nunca antes. El guardián de la sabiduría tenía mi atención – ahora la cuestión era, ¿adónde iba él con su historia?

Aunque ellos habían olvidado quienes eran, en algún lugar dentro de ellos se mantenía el regalo de sus ancestros’ continuó. ‘Todavía quedaba un recuerdo que vivía dentro de ellos. En sus sueños en la noche ellos sabían que tenían el poder para sanar sus cuerpos, traer la lluvia cuando la necesitaran, y hablar con sus ancestros. Ellos sabían que de alguna forma ellos podrían encontrar su lugar de nuevo en el mundo natural’.  

Al tratar de recordar quienes eran, comenzaron a construir las cosas fuera de sus cuerpos que les recordaran quienes eran en el interior. Al pasar el tiempo ellos hasta construyeron máquinas para hacer su sanación, crearon químicos para el crecimiento de las cosechas y estiraron los cables para comunicarse a largas distancias. Mientras más se alejaban de su poder interior, más atestaban sus vidas con las cosas que creían que los haría felices’.   

Paralelismo en las Civilizaciones

Al escuchar, vi los paralelismos inequívocos entre la gente de la que escuchaba y nuestra civilización de hoy. Nuestra civilización se ha impregnado de sentimientos de impotencia para ayudarnos a nosotros mismos o para lograr un mundo mejor. A menudo nos sentimos impotentes al ver como nuestros seres queridos se nos escapan cayendo en las garras del dolor y las adicciones.

Pensamos que somos impotentes para aliviar el sufrimiento de enfermedades horribles que nada viviente debía tener que soportar. Solamente podemos esperar por la paz que traerá de vuelta a nuestros seres queridos del terror en campos de batalla extranjeros. Y juntos, nos sentimos insignificantes en la presencia de una creciente amenaza nuclear mientras el mundo se alinea con las divisiones de creencias religiosas, líneas de sangre y fronteras.

Parece que mientras más nos apartamos de nuestra relación natural con la tierra, nuestros cuerpos, entre nosotros y de Dios, nos volvemos más vacíos. En nuestra vacuidad, nos esforzamos por llenar nuestro mundo vacío interior con ‘cosas.’

Cuando miramos al mundo desde esta perspectiva, no puedo dejar de pensar en un dilema similar escenificado en el filme de ciencia ficción Contacto. El consejero de ciencias del presidente (interpretado por Matthew McConaughey) explora la cuestión fundamental que enfrenta toda sociedad tecnológica. Durante una entrevista de televisión, él pregunta si somos una sociedad mejor debido a nuestra tecnología - ¿nos ha unido más o nos hace sentirnos más separados? 

La pregunta nunca se responde realmente en el filme, y el tópico pudiese llenar todo un libro en sí mismo. Sin embargo, el punto que toca el consejero – cuando pregunta cuánto de nuestro poder entregamos a nuestras diversiones – es muy bueno. Cuando sentimos que los video-juegos, las películas, las relaciones virtuales en línea, y la comunicación sin voz son necesidades y se convierten en sustitutos a la vida real y al contacto cara a cara, estas pueden ser señales de una sociedad en problemas.

Aunque los medios de entretenimiento y la electrónica parecen hacer la vida más interesante, también podían ser señales de alarma diciéndonos cuán lejos nos hemos apartado de nuestro poder para vivir vidas plenas, saludables y con significado.

Adicionalmente cuando el enfoque de nuestras vidas se convierte en cómo evitar la enfermedad en lugar de cómo vivir en forma saludable, cómo no tener guerras en lugar de como cooperar en paz y cómo crear nuevas armas en lugar de como vivir en un mundo donde el conflicto armado se haya vuelto obsoleto, claramente el camino en el que estamos es de supervivencia.

En un modo así, nadie está verdaderamente feliz – nadie realmente ‘gana’.  

¡Escuchen el resto de la historia!

Asuman la Matriz Divina

Como nos encontramos viviendo de esta manera, lo obvio sería buscar otra ruta. Y de eso trata precisamente la matriz divina y por qué estoy compartiendo esta historia.

¿Cómo termina la historia?’ Le pregunté al guardián de la sabiduría. ‘¿Encontró la gente su poder y recordaron quiénes eran?’

Ya en este momento el sol había desaparecido tras las paredes del cañón, y por primera vez pude ver realmente con quien hablaba. El hombre curtido por el sol parado frente a mí sonrió ampliamente al escuchar mi pregunta. Él se quedó callado por un momento y entonces musitó ‘Nadie lo sabe porque la historia no ha terminado. La gente que se perdió son nuestros ancestros, y nosotros somos los que estamos escribiendo el final. ¿Qué piensa usted….?’   


Extractado de la Matriz Divina páginas 4 a 8 por Gregg Braden. Copyright © 2007 (Hay House).

www.greggbraden.com


martes, 1 de septiembre de 2015

Himno a la Madre Tierra




Gracias por las flores y los árboles 
Y el aire que respiramos 
Los pájaros y las abejas 
Y el polen que en que se estornuda 
La sal del mar 
Y el oleaje de las olas 
La brisa del mar 
El canto de las ballenas... 

Gracias por el susurro de las hojas 
Y el suelo bajo nuestros pies 
Para las plantas que sembramos 
Y las verduras que cultivamos. 
Gracias por los pastos para los animales 
En los campos y en las colinas 
Por la belleza del paisaje 
Con la gran cantidad de lugares de interés para visitar 
Esto restaura y nos revive 
De nuestras pruebas diarias y situaciones difíciles... 
Gracias por la gloria de una puesta de Sol 
Antes de la quietud de la noche oscura 
Y la renovación de la aurora 
Con el primer rayo de Luz... 
Gracias por el Arco Iris en la ducha solar 
Con sus vigas de cristal brillantes 
Que traen iones energizantes 
Para despertar nueva vida y nuevos sueños... 
Gracias por la mañana fresca y brumosa 
Y las gotas de rocío en la hierba 
Por las telas de araña que brillan 
Vestidas como ángeles que tejen sobre cristal. 


Gracias por las montañas que podemos subir 
Para poner a prueba nuestro brío y fuerza 
Para el sentir sublime de los lugares 
Cuando nos retiramos a un descanso.

Gracias por el refugio de las cuevas 
Y las cascadas que se sueltan 
Por todos los espacios sagrados 
Al igual que los bosques y los ríos 
Cuando nos unimos en armonía 
Con tu ser gentil amorosa... 
Gracias por la dulzura del canto de los pájaros que dan placeres a nuestros oídos 
Por el croar de las ranas y el zumbido de los insectos 
Que nos advierten de rayos y truenos retumbar 
Por las trombas de agua cayendo hacia el suelo 
Por el dulzor y la frescura de la vida que da el néctar 
Para refrescarnos y saciarnos y por las salpicaduras en nuestros cuerpos cuando se empapan...
Gracias por el beso helado de invierno 
Cuando cae la nieve fresca 
Y el calor del fuego que puede sentarse y coser 
El parentesco y amistad que nutre nuestras almas 
Y por todos los espíritus que se combinan para hacernos completos. 
Gracias por el resplandor de la Abuela Luna 
Y las estrellas que brillan en la noche 
La expansión de nuestra admiración inundando nuestros sueños 
Con Luz celestial eterna sin fin... 
Gracias por el Abuelo Sol que nos inunda 
Por la creación de comida para nuestros seres 
Por las fuerzas que nos rodean a nosotros, visibles e invisibles 
Por el perfume de las flores que levantan nuestra penumbra 
Por la oportunidad de despertar en otro día 
Para compartir nuestras preocupaciones y jugar con alegría 
En este paradisíaco lugar 
Hacemos un llamado Madre Tierra...
- Nativos
Traducido por: Plumas de Águila
 

SIGNIFICADO Y VENERACIÓN DEL MAÍZ PARA LOS HOPIS



Es inconcebible que cualquier ceremonial hopi se lleve a cabo sin la harina de maíz: tan variados son sus usos e importante su significado. Con la harina de maíz se traza el Camino de la Vida en la kiva. Se dibujan senderos de harina de maíz para el acercamiento de los kachinas. Por el contrario, los caminos y los senderos se cierran para el paso de todo ser vivo mediante líneas de harina de maíz, en la noche del terror y el misterio durante Wúwuchim. Se da la bienvenida a los bailarines kachinas con pizcas de harina de maíz. Cestos y placas con harina de maíz constituyen ofrendas comunes durante todos los rituales. El Sol naciente es saludado con harina de maíz. Mazorcas de maíz de colores designan las seis direcciones y son apiladas en la base del, altar del cacique. Se sujetan siete Madres Maíz a la vara del kachina de Aholi. Una Madre Maíz es atada a la mongko sagrada, la "ley de leyes". Los granos, tallos, hojas, harina y polen de maíz tienen usos rituales.

 

La vida indígena en toda América es inconcebible sin el maíz. Planta originaria del hemisferio occidental, el maíz ha constituido el pan de la vida para la América indígena desde los principios del tiempo. Se trata de elementos tan sinónimos que es difícil precisar cuál fue creado primero: la tierra, el ser humano o el maíz. Ciertamente, el maíz es tan antiguo que la ciencia moderna no ha podido hallar indicios directos en cuanto a la planta silvestre de la que fue derivado y ni de cuándo tuvo comienzo su cultivo. El maíz constituye el logro supremo de todos los tiempos en la domesticación de plantas, pero su origen sigue siendo un misterio botánico.

Los hopis afirman que el maíz fue creado por medios divinos para el hombre en el Primer Mundo. Cuando este mundo fue destruido y el ser humano salió al Segundo Mundo, volvió a recibir el maíz como alimento básico. Cuando este mundo se destruyó a su vez y el ser humano salió al Tercer Mundo, otra vez se le entregó el maíz como alimento. Para entonces el género humano se había multiplicado y derivado en muchas razas.
 
La Tierra comenzaba a ser contaminada por la maldad, al igual que antes.
 
Al darse cuenta de que también sería necesario destruir este mundo, a fin de que la humanidad pudiera Salir al actual Cuarto Mundo, el Creador decidió averiguar en qué medida la codicia y la ignorancia habían afectado a las distintas razas. Por lo tanto, colocó delante de ellas mazorcas de maíz de todos los tamaños.

   -Ha llegado la hora de que realicen una Salida a un mundo nuevo -les indicó-. Ahí se esparcirán, se multiplicarán y poblarán la Tierra.

Según lo que les dicte su sabiduría, escojan ahora el maíz que llevarán consigo como alimento.
 
La gente hizo su selección. Algunos tomaron la mazorca grande; otros, la larga; otros más, la gorda. Sólo quedaba la mazorca pequeña y corta.
 
Los hopis la tomaron, porque era igual a la humilde mazorca original que les fuese entregada en el Primer Mundo. Sabían que nunca se extinguiría.

El maíz hopi produce mazorcas pequeñas sobre tallos cortos y atrofiados en terrenos arenosos y cerros pedregosos, nutriéndose sólo con una lluvia ocasional. Sigue siendo un milagro de la agricultura y un alimento básico del que los hopis pueden depender. Les ha ganado el calificativo de "comedores de maíz" entre las tribus vecinas, consumidoras de carne.
 
Los hopis no han olvidado su elección de la mazorca más pequeña. Todos los años, al inicio de la temporada de recolección, el hombre acude a su campo de maíz y escoge primero las mazorcas más pequeñas, diciendo:
 
-Ahora irán a casa.
 
Cantando con voz baja las lleva a casa en un cesto y las entrega a su esposa. Ella, sin depositarlas en el piso, se dirige a su cuarto de almacenaje, donde las apila en el suelo como base para todas las mazorcas más grandes de la cosecha, diciendo:
 
-Ahora, semilla, has llegado a casa.
 
Hay muchas razones para la veneración hopi del maíz. Al ser creada la Tierra lo fue con género femenino, como nuestra Madre Tierra. Su dios tutelar, Sótuknang, recibió instrucciones para crear una sustancia que proporcionara alimento a la humanidad. Puesto que no contaba con una compañera femenina juntó la humedad y fertilizó la tierra, ente femenino, mediante la lluvia, produciendo así la vegetación para alimentar a todos los seres vivos que se movieran en su regazo. De esta manera, el pasto se volvió la leche para los seres del reino animal; y el maíz, la leche para el ser humano.
En el maíz se reúnen, pues, los dos principios de la Creación. Es una entidad sagrada que encarna los elementos masculinos tanto como los femeninos. Cuando la planta empieza a crecer la hoja se dobla otra vez hacia el suelo, como el brazo de un niño que busca el seno de su madre.
 
Al crecer el tallo hacia arriba en espiral aparece la primera espiguilla, que es masculina. Luego se produce una mazorca de maíz, que es femenina.
 
Este momento del crecimiento corresponde a la mitad de la vida de un ser humano. El elemento femenino, la mazorca de maíz, está listo para ser fertilizado por el elemento masculino, la espiguilla. A continuación aparecen los pelos del elote y el polen cae sobre la "línea vital" para hacerla madurar y desarrollarla hasta su expresión más plena. Cuando la espiguilla finalmente empieza a ponerse café y doblarse hacia abajo, los elementos masculino y femenino han llegado a la vejez y al término de su fuerza de reproducción.
 
La Madre Maíz de la que recibimos nuestro alimento es, pues, una entidad como la Madre Tierra. Su unión es tan estrecha que virtualmente son sinónimas. Puesto que integramos su carne en la nuestra, el maíz es también nuestro cuerpo. Por lo tanto, al hacer una ofrenda de harina de maíz al orar estamos ofreciendo una parte de nuestro cuerpo. No obstante, el maíz también es espíritu, pues fue creado en forma divina, de modo que asimismo estamos dando las gracias espiritualmente al Creador.
Todos estos conceptos están encarnados en una maz9rca perfecta de maíz cuya punta termina con cuatro granos completos. Esta es la Madre Maíz guardada para los rituales. Sin ella y todo lo que provee, la vida y el ceremonial de los hopis no podrían perdurar.
 
La harina de maíz y las páhos son acompañadas por un gran número de símbolos y observancias fundamentales, demasiados para poder enumerarlos detalladamente en el presente contexto. La adhesión rígida a los dictados de la tradición sólo sirve para ilustrar la red compleja y finamente tejida del ceremonial hopi.
 
Cada ceremonia es anunciada desde el techo de una casa por el Jefe Pregonero. Estos avisos son una función del Clan de la Caña. Ninguna ceremonia está completa sin el rito de fumar. La pipa es usada sólo por los jefes de las Sociedades Dos Cuernos, Un Cuerno, de la Flauta y Wuchim. Todos los demás utilizan cigarrillos de tabaco nativo liados con hojas de maíz. La preparación del tabaco para la pipa y el cigarrillo constituye una función exclusiva de los Clanes del Tabaco y del Conejo. El Clan de la Arena, guardián tradicional del suelo, junta la arena sobre la que se erigen los altares. La colocación final y la consagración de los altares concluye los preparativos rituales para todas las ceremonias importantes. Así como la kiva simboliza tanto el mundo como el universo, el altar representa tanto la morada del pueblo en que habita el ser humano como la morada de carne donde habita su espíritu.
 
El altar, la páho de la masculinidad y la feminidad, la Madre Maíz. Es significativo apuntar que cada uno de estos objetos se equipara ritualmente con el cuerpo del ser humano, así como la pluma, la harina de maíz y el humo del tabaco representan su cuerpo espiritual, pensamientos y oraciones. Tales son los fundamentos del ceremonial hopi.
 
Pero ya llegó la hora de presenciar el uso dramático que se les adjudica. Ha llegado la hora para que el telón se levante sobre el ciclo anual de las ceremonias mismas.
 
No puede exagerarse la importancia revestida por el maíz en la mitología del Nuevo Mundo. Según el Popol Vuh, los antepasados de los mayas quichés de Guatemala fueron cuatro hombres perfectos hechos de maíz. Los navajos también afirman que los prototipos del hombre fueron creados de maíz. El maíz era ya sagrado en todo el Nuevo Mundo siglos antes de que se hiciera la primera mención de esta planta en una lengua europea, en la anotación hecha por Colón en su diario el 6 de noviembre de 1492. No se sabe dónde ni cuándo tuvo su origen. Las perforaciones realizadas en depósitos subyacentes de la antigua capital azteca, Tenochtitlán, en la ciudad de México actual, han revelado granos fosilizados de polen de maíz, teocinte y tripsacum, todas plantas que existían desde mucho antes de los comienzos de la agricultura en cualquier parte de América. Se ha hallado un sinnúmero de variedades de depósitos de maíz cerca de la antigua capital inca de Cuzco, en los Andes del Perú. Es probable que los restos conocidos más antiguos de maíz sean los encontrados en los depósitos de la Cueva del Murciélago, Nuevo México, y en la Cueva de Tularosa, Nuevo México, ambos descubiertos por Paul Weatherwax (Nueva York, Macmillan, 1954).