jueves, 1 de mayo de 2014

ME DOY PERMISO...

ME DOY PERMISO...


-Me doy permiso para separarme de personas que me traten con brusquedad, presiones o violencia, de las que me ignoran, me niegan un beso, un abrazo...

-No acepto ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de mis padres o de mi marido, o mujer.
Ni de mis hijos, ni de mi jefe, ni de nadie.
Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento fuera de mi vida.
Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás, por ello, merezco también consideración y respeto.

-Me doy permiso para no obligarme a ser “el alma de la fiesta”, el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.

-No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado. Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso.
Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme.
Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más.

-Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo. No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse.
Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.

-Me doy permiso para no hundirme las espaldas con cargas ajenas.

-Me doy permiso para dejar que se desvanezcan los miedos que me infundieron mis padres y las personas que me educaron. El mundo no es sólo
hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada.

-Decido abandonar los miedos conocidos y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer.
Más vale lo bueno que ya he ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Voy a explorar sin angustia.

-Me doy permiso para no agotarme intentando ser una persona excelente.

-No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente.

-Me permito rechazar las ideas que me inculcaron en la infancia intentando que me amoldara a los esquemas ajenos, intentando obligarme a ser perfecto: un hombre sin fisuras, rígidamente irreprochable. Es decir: inhumano.

-Asumo plenamente mi derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi derecho a ponerles límites y barreras a algunas personas sin sentirme culpable.

-No he nacido para ser la víctima de nadie.

-Me doy permiso para no estar esperando alabanzas, manifestaciones de ternura o la valoración de los otros.

-Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración.

-Me afirmo como una persona no adicta a la angustia.

-Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio No espero a que vengan esas consideraciones desde el exterior. Y no espero encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.

-Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, la vida es una experiencia de abundancia.

-Me doy permiso para no estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesito tanta información, tanto programa de ordenador, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tantas músicas.

-Decido no intentar absorber el exceso de información. Me permito no querer saberlo todo. Me permito no aparentar que estoy al día en todo o en casi todo.

-Y me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mi mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo.

-Decido profundizar en todo cuanto ya tengo y soy. Con lo que soy es más que suficiente. Y aún sobra.

-Me doy permiso para ser inmune a los elogios o alabanzas desmesurados: las personas que se exceden en consideración resultan abrumadoras. Y dan tanto porque quieren recibir mucho más a cambio. Prefiero las relaciones menos densas.

-Me permito un vivir con levedad, sin cargas ni demandas excesivas. No entro en ese juego.

-Si intentan presionarme para que haga lo que mi cuerpo y mi mente no quieren hacer, me afirmo tranquila y firmemente diciendo que no. Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”.

-Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico. No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer.

-Elijo lo que me da salud y vitalidad.

-Me hago más fuerte y más sereno cuando mis decisiones las expreso como forma de decir lo que yo quiero o no quiero, y no como forma de
despreciar las elecciones de otros.

-No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy; si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré.

-Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo y no como me ordenan las costumbres y los que me rodean: lo “normal” y lo “anormal” en mis estados emocionales lo establezco yo.
-JOAQUÍN ARGENT













Obesidad mental





Andrew Oitke, catedrático de Antropología en Harvard, publicó su polémico libro «Mental Obesity» (= Obesidad mental) que revolucionó los campos de la educación, periodismo y relaciones sociales en general.
En esta obra, Andrew Oitke introdujo el concepto del epígrafe para describir lo que consideraba el peor problema de la sociedad moderna, que se resume así.
Hace sólo algunas décadas, la Humanidad tomó conciencia de los peligros del exceso de gordura física proveniente de una alimentación desordenada. Es hora de reflexionar sobre nuestros abusos en el área de la información y del conocimiento, que parecen estar originando problemas tanto o más serios que los del vientre prominente.

Nuestra sociedad está más sobrecargada de prejuicios que de proteínas y más intoxicada de lugares-comunes que de hidratos de carbono. Las personas se enviciaron con estereotipos, juicios apresurados, enseñanzas egoístas y condenas precipitadas. Todos tienen opinión sobre todo, pero no conocen nada.
Los 'cocineros' de este magno 'junk food' intelectual son los periodistas, los articulistas, los editorialistas, los novelistas, los falsos filósofos, los autores de telenovelas y una infinidad de otros denominados 'profesionales de la información'. Los noticiarios y telenovelas se están transformando en las hamburguesas del espíritu. Las revistas de variedades y los libros de venta fácil son los “donuts” de la imaginación. Los filmes se transformaron en la pizza de la sensatez.
El problema central está en la familia y en el colegio. Cualquier padre responsable sabe que sus hijos se enfermarán si abusan de dulces y chocolates. No se entiende, entonces, como aceptan que la dieta mental de los niños esté compuesta por dibujos animados, por videojuegos que se perfeccionan en estimular la violencia y por telenovelas que explotan, desmesuradamente, la sexualidad, estimulando, cada vez con mayor énfasis, la descomposición familiar, el homosexualismo, la permisividad y, no es raro, la promiscuidad. Con una 'alimentación intelectual' tan cargada de adrenalina, romance, violencia y emoción, es posible suponer que esos jóvenes nunca conseguirán vivir una vida saludable y regular.
El periodista se alimenta, hoy, casi exclusivamente de cadáveres de reputaciones, de detritos de escándalos, y de restos mortales de las realizaciones humanas. Hace mucho tiempo, la prensa dejó de informar, para sólo seducir, agredir y manipular.
Los periodistas y comunicadores en general no se interesan en la bullente realidad, para centrarse apenas en el lado polémico y chocante. Sólo la parte muerta y podrida o distorsionada de la realidad es la que llega a los diarios.
El conocimiento de las personas aumentó, pero está constituido por banalidades. Todos saben que Kennedy fue asesinado, pero no saben quién fue Kennedy. Todos dicen que la Capilla Sixtina tiene cielo, pero nadie sospecha para qué sirve. A todos les parece más cómodo creer que Saddam es el malo y Mandella es el bueno, pero nadie se preocupa en cuestionar lo que les hacen tragar como 'información'. Todos conocen que hay un teorema de Pitágoras, pero ignoran lo que es un 'cateto'.
No provoca admiración que, en medio de la prosperidad y de la abundancia, las grandes realizaciones del espíritu humano estén en decadencia. La familia es discutida, la tradición olvidada, la religión abandonada, la cultura se banalizó y el folclore transformado en 'mono'. El arte es fútil, paradojal o una enfermedad. Florece, sin embargo, la pornografía, el auto-elogio, la imitación, lo insulso y el egoísmo. No se trata ni de una era en decadencia, ni de un 'época de oscurantismo' ni del fin de la civilización, como tantos pregonan. Se trata, en realidad, de un problema de obesidad que viene siendo inducido, sutilmente, en el espíritu y en la mente humana. El hombre moderno está adiposo en raciocinio, en gustos y en sentimientos.

"El mundo no necesita reformas, desarrollo, progresos. Precisa sobretodo de dieta mental."


CÓMO ABRIR EL ESPACIO SAGRADO.






CÓMO ABRIR EL ESPACIO SAGRADO.
Utilice la invocación EL ESPACIO SAGRADO. Puede hacer una purificación inicial sahumando el espacio con una varita de salvia o asperjando un poco de agua perfumada si lo desea. Los Chamanes de todas las Américas acompañan oraciones sus sahumando salvia o incienso con una pluma en la dirección apropiada, esparciendo unas cuantas gotas de agua perfumada en la dirección en la que se dirigen, o elevando la mano hacia el cielo y rindiendo homenaje a cada uno de los puntos cardinales. Usted tendrá que determinar los puntos; lo ideal es que lo haga con una brújula, pero una buena aproximación, basada en su conocimiento del paisaje, puede estar bien.
Comience orientándose hacía el sur. Sahúme o asperje el agua perfumada hacía el sur y, luego, levante la mano, con la palma hacía arriba. Recite el primer verso, invocando a la serpiente. Recorra cada una de las direcciones, por turnos, mientras repite el proceso. Toque la tierra y mire hacía los cielos cuando dirija sus plegarías hacía allí. El espacio sagrado se cierra dándole las gracias a la serpiente, al jaguar, al colibrí, y al águila. Para conectar con la energía de una de las direcciones, no cierre esa dirección. En vez de eso, invoque a ese arquetipo para que entre en usted y lo acompañe en su sendero.( Yo hago esto volviéndome al este, por ejemplo, y, en lugar de cerrar esa dirección, soplo el espíritu de ese arquetipo en el chakra corona de mi cliente. Imagino que el espíritu del águila entra en él y da forma a su vida.) Luego, dé las gracias a la Madre Tierra y al Padre Cielo.
ORACIÓN PARA CREAR EL ESPACIO SAGRADO
INVOCACIÓN
A los vientos del Sur,
Gran serpiente, envuélvenos con tus espirales de luz, enséñanos a despojarnos del pasado, del mismo modo que te despojas de tu piel, para caminar suavemente sobre la Tierra. Enséñanos el camino de la Belleza.

A los vientos del Oeste,
Madre jaguar, protege nuestro espacio medicinal. Enséñanos el camino de la paz, para vivir impecablemente. Muéstranos el camino más allá de la muerte. 



A los vientos del Norte.
Colibrí, abuelas y abuelos, antepasados, Venid a calentaros las manos en nuestro fuego. Habladnos en susurros con el viento.
Os honramos a vosotros, que habéis venido antes que nosotros, y a vosotros, que vendréis después que nosotros, hijos de nuestros hijos.
A los vientos del Este.
Gran águila, cóndor, Venid a nosotros desde el lugar del Sol naciente.
Guardadnos bajo vuestra ala. Mostradnos las montañas con las que sólo osamos soñar.
Enseñadnos a volar, ala con ala, con el Gran Espíritu.
Madre Tierra.
Nos hemos reunido para la sanación de todos tus hijos. El pueblo de las Piedras, el pueblo de las Plantas. Los de cuatro patas, los de dos patas, los que se arrastran por el suelo. Los que tienen aletas, los que tienen pelaje y los que tienen alas.
Todos nuestros parientes.
PADRE SOL…
Padre Sol, Abuela Luna, a las Naciones de Estrellas.
Gran Espíritu, tú que eres conocido por mil nombres, y tú que eres el Innombrable.
Gracias por habernos reunido y por permitirnos entonar el Canto de la Vida.

ORACIÓN PARA CREAR EL ESPACIO SAGRADO


Alberto Villoldo, Ph.