Los que escupen veneno tras su máscara de risa
también esconden calvas bajo capas de mentira.
Se burlan de mis años, de mis huellas en la tierra,
pero el tiempo los acecha… y su juventud es guerra.
¿Qué gritan sus palabras? Solo ecos de su encono:
"Tengo miedo de ser viejo, tengo miedo de ser mono".
Sus burlas son proyectiles de una fragil arcilla,
pidiendo a gritos ayuda: "¡Que no me vean tan frágil!".
El tiempo, juez severo, no perdona travesuras:
arrugará sus máscaras, pudrirá sus falsas curvas.
Su juventud, prestada, pronto habrá de fenecer…
¿Quién reirá cuando el espejo les obligue a envejecer?
Ustedes ríen vacíos, yo construyo con escombros;
sus palabras son viento, mis raíces son de roble.
Aplaudan mis derrotas, festejen mi caminar…
Mientras ustedes se oxidan, yo aprendo a transformar.
Podrán mofarse del tiempo, de mi pelo, de mi suerte,
pero el tiempo es verdugo que desnuda hasta la muerte.
Y mientras carcomen su alma, yo me sostengo erguido:
lo que a ustedes los pudre… a mí me ha fortalecido.
La vida cobra facturas, les dará su merecido:
quien siembra desprecios… cosecha su propio olvido.
Y cuando el espejo grite lo que hoy niegan con desdén,
recordarán que su risa fue el principio de su fin.
DAHARA VIDYA...
Armando Rodriguez Morales.
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